La Corte de Apelación de Bolonia consideró desproporcionado el despido de Giuseppe Capoluongo, empleado de una empresa italiana desde 2002, que inicialmente se negó a tramitar un pasaporte debido a su miedo a volar. El tribunal estableció que la compañía deberá abonarle USD 58.557,82, además de las cantidades correspondientes al preaviso, los intereses y la actualización. La resolución revoca el criterio de primera instancia, que había considerado procedente el cese. Para los magistrados de apelación, la solicitud de que el trabajador obtuviera un pasaporte era legítima, pero la sanción aplicada no resultaba proporcional a los hechos ni a los antecedentes de la relación laboral. El caso, publicado por AS, se refiere a un empleado que años antes había informado a la compañía de que padecía aerofobia.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








