La UCR de Córdoba acelera rumbo a 2027. Con Rodrigo de Loredo en carrera y Matías “el Ruso” Gvozdenovich al frente del Comité Provincia, ordena su estructura y prepara una alianza opositora con La Libertad Avanza (LLA). Sin embargo, el armado abre un frente interno con Ramón Mestre, Carlos Briner y Dante Rossi, que reclaman internas para definir las candidaturas.
El primer capítulo se juega este sábado, cuando el Congreso partidario se reúna por Zoom. Con el joystick en poder de De Loredo, el oficialismo habilitará al Comité Central, presidido por Gvozdenovich, para negociar y firmar una alianza electoral que incluya a LLA, el espacio de Javier Milei.
Gvozdenovich multiplicó las recorridas por el interior para acompañar las asunciones de las autoridades departamentales. En tándem con De Loredo, desembarcó en San Francisco y Alta Gracia, los pagos chicos de Martín Llaryora y Facundo Torres, respectivamente. La señal combina despliegue territorial y confrontación con el peronismo. En Alta Gracia, De Loredo también compartió escena con Mario Negri.
El precandidato a gobernador denunció “la intervención del peronismo” en la interna radical, aunque aseguró que la UCR salió fortalecida. En territorio llaryorista, envió un mensaje a sus potenciales aliados y desafió al PJ: un gran frente opositor con LLA, sostuvo, “está más cerca que nunca”.
San Francisco también sirvió para desactivar versiones de una fractura por el acercamiento a los libertarios. Marco Puricelli, dirigente radical y aspirante a disputar la intendencia, ratificó su respaldo a De Loredo pese a sus recientes fotos con Gabriel Bornoroni. “Está todo bien con Marco”, coincidieron dos voces del deloredismo.
Puricelli es un caso testigo: necesita una alianza amplia para enfrentar al llaryorismo en una elección local con dimensión provincial. De Loredo, por su parte, destacó las coincidencias por encima de las diferencias con los libertarios. “Nos une bajar impuestos en Córdoba”, planteó, junto con la defensa del achicamiento del Estado. También habló de “complementariedad”.
La lapicera y la mano de hierro
Gvozdenovich busca imponer autoridad. El mensaje a intendentes y dirigentes del interior es que no habrá margen para el doble juego: quienes acompañen electoralmente al peronismo deberán asumir las consecuencias. “Muchachos, o juegan acá o van a tener candidato radical”, es la síntesis que circula en sus recorridas.
El titular de la UCR también se reunió con el Tribunal de Conducta, presidido por Melina Garetto, para exhibir “mano de hierro”. Según el relevamiento partidario, hay alrededor de 150 pedidos de expulsión y sanción, principalmente contra dirigentes vinculados al oficialismo provincial o que se apartaron de la estrategia partidaria.
Entre los casos pendientes figura el intendente Emiliano Paredes, quien integró la lista de Juan Schiaretti en las legislativas 2025. La conducción busca cerrar actuaciones anteriores y sumar presentaciones contra quienes, según el deloredismo, jugaron a favor del PJ durante la interna.
La situación de Myrian Prunotto, en cambio, ya estaría resuelta, más allá de alguna impugnación. Su expulsión fue formalizada el 5 de febrero de 2024. “Procédase a realizar la desafiliación dispuesta por el partido UCR de Myriam Beatriz Prunotto y Gustavo Ariel Benedetti, dejando constancia en el registro correspondiente”, señala el decreto del juzgado federal con competencia electoral, ya publicado por Perfil Córdoba. Desde la UCR sostienen que la permanencia de Prunotto en el padrón responde a “un error” de la Justicia.
La cúpula dejó en claro el llamado a “ser orgánicos”. A quienes jueguen por fuera, incluidos los intendentes, les disputarán las urnas. La disciplina también apunta al control de las alianzas: Gvozdenovich busca llegar a 2027 con poder de negociación, mientras la oposición alerta sobre el riesgo de comprometer al partido con socios y programas aún indefinidos.
El Congreso, campo de batalla
La reunión de este sábado, convocada por Zoom, debatirá ocho puntos, entre ellos la autorización para conformar alianzas y la reforma de la Carta Orgánica. La conducción cuenta con una mayoría cercana al 80%, pero los disidentes cuestionan que esa proporción refleje el mapa real de fuerzas.
El mestrismo y el sector de Dante Rossi rechazan la delegación de facultades: la consideran inoportuna y “un cheque en blanco”. También sostienen que la integración del Congreso vulnera la Carta Orgánica porque legisladores e intendentes no pueden ser miembros. Entre los nombres cuestionados figuran Mauricio Jaimes, señalado para presidirlo, y la deloredista Alejandra Ferrero.
El segundo frente son las candidaturas. Mestre y Briner reclaman internas para elegir al candidato a gobernador y a los postulantes para los demás cargos de 2027. Ambos enviaron cartas documento para exigir que se respete el mecanismo democrático. Según las fuentes, las notificaciones no fueron recibidas y debieron diligenciarse mediante escribano público. Sin acuerdo, el conflicto amenaza con volver a los tribunales.
El tercer eje es Milei. El mestrismo cuestiona que se habilite una alianza con fuerzas aún no identificadas y sin discutir una plataforma programática. “Consideramos que no es el tiempo de facultar al Comité Provincia a realizar alianzas”, plantearon. La objeción apunta a cómo compatibilizar los principios de la UCR con el ajuste del gobierno de Milei.
Mario Rey, congresal del sector de Rossi, propone abrir una instancia de diálogo antes de resolver la política de alianzas. También rechaza que el resultado de la interna se interprete como un aval mayoritario a un acuerdo con LLA. “No se confundan porque lo que están haciendo no es consagrando la voluntad del radicalismo de ir con La Libertad Avanza. Están consagrando la voluntad de algunos dirigentes preocupados por su permanencia en los cargos”, disparó.
Desde el entorno de Gvozdenovich retrucaron: “No es una discusión ideológica. Quieren cargos”. También cuestionaron que algunos dirigentes que reclaman internas no hayan logrado armar listas en sus departamentos. Para el oficialismo, la conducción tiene legitimidad para ordenar los tiempos y preparar la estrategia electoral. La oposición advierte que la decisión puede abrir una grieta de difícil retorno.
La escudería radical acelera rumbo a 2027: Gvozdenovich tendrá la lapicera para negociar las alianzas; De Loredo refuerza su músculo territorial, y Mestre, Briner y Rossi preparan la resistencia. La disputa por los socios electorales, las candidaturas y las reglas internas abre un capítulo de rosca radical que puede terminar en tribunales.










