Las ausencias por enfermedad entre agentes de la TSA aumentan tras un mes de paro gubernamental

El ausentismo en la TSA supera el 10 % y genera largas filas en aeropuertos de Estados Unidos desde el 18 de marzo de 2026. (REUTERS/Kaylee Greenlee)

El número de llamadas por enfermedad entre agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) superó el 10 % a nivel nacional el lunes, según informes de la propia TSA, provocando esperas superiores a las dos horas en puntos de seguridad de diversos aeropuertos estadounidenses desde el 18 de marzo de 2026.

La situación deriva de la falta de financiación tanto para la TSA como para el Departamento de Seguridad Nacional, de acuerdo con declaraciones de Adam Stahl, administrador adjunto interino de la agencia, recogidas por CBS News.

El funcionario anticipó: “Si el aumento en las ausencias continúa, podríamos tener que cerrar aeropuertos”. Stahl advirtió que el problema se mantendrá mientras el Congreso no apruebe los fondos necesarios.

La TSA y el Departamento de Seguridad Nacional enfrentan una falta de financiación que ya impacta las operaciones aeroportuarias, según declaró Adam Stahl. (REUTERS/Aaron Schwartz)

Algunos trabajadores han tenido que acudir a bancos de alimentos. En el sur de Florida, la organización Feeding South Florida asistió a cerca de 200 empleados de la TSA y sus familias, según confirmó su presidente Paco Vélez a CBS News.

El impacto en aeropuertos clave y el aumento de ausencias

Las ausencias masivas comenzaron después de que los oficiales no recibieran su salario el viernes anterior, resultado del paro parcial del gobierno que ya suma un mes.

El martes, el índice de bajas por enfermedad se situó en el 9,88 %, manteniéndose por encima del promedio habitual, de acuerdo con cifras de la TSA.

Entre los aeropuertos más afectados, el Aeropuerto William P. Hobby de Houston registró casi un 41 % de su plantilla ausente el martes, mientras que en Nueva Orleans la cifra rondó el 36 %.

Para el caso de Atlanta, la tasa de ausentismo alcanzó el 37 % el lunes, hecho que obligó al cierre de uno de los puntos de control de seguridad más transitados del mundo. Por su parte, las esperas en el Aeropuerto George Bush Intercontinental de Houston llegaron a un mínimo de 103 minutos.

Algunos empleados de la TSA recurren a bancos de alimentos por falta de pago, según datos de Feeding South Florida y su presidente Paco Vélez. (REUTERS/Megan Varner)

Los pagos parciales y el déficit económico agravan la parálisis

Johnny Jones, secretario-tesorero del Consejo 100 de la American Federation of Government Employees (AFGE) en la TSA y agente en Dallas, relató al medio que esperaba recibir un cheque de USD 2.000, pero solo percibió 500 y, posteriormente, ningún pago, acumulando un déficit de USD 3.500.

“Cuando recibes un pago parcial, cuando esperas 2.000 dólares y recibes 500, y luego esperas 2.000 y no recibes nada, ahora tienes un déficit de 3.500 dólares”, detalló Jones a Infobae, ilustrando el grado de incertidumbre y la imposibilidad de cubrir necesidades básicas.

El ausentismo laboral, tan alto como el 10%, responde directamente a esta presión financiera y contribuye a la disfunción general del sistema aeroportuario.Los trabajadores, al verse impedidos de acceder a sus ingresos, priorizan la búsqueda de otras fuentes de sustento, agravando el colapso parcial de los controles de seguridad.

Esta dependencia de la estructura presupuestaria federal expone la fragilidad de los servicios esenciales frente a los bloqueos políticos en el Congreso.

Un contraste con crisis anteriores: el rol central de la TSA

La situación actual remite a crisis previas, como el cierre de gobierno más prolongado de la historia bajo la presidencia de Donald Trump, durante el cual se recortaron los horarios de las aerolíneas en los principales aeropuertos para reducir la carga de trabajo de los controladores de tráfico aéreo de la Administración Federal de Aviación (FAA).

No obstante, en esta oportunidad, la FAA cuenta con financiación completa, de modo que la dificultad radica exclusivamente en la operatividad de la TSA, que permanece afectada por la suspensión de los salarios de sus agentes.

En consecuencia, si bien el tráfico aéreo está técnicamente garantizado, la seguridad y el bienestar de los viajeros se ven comprometidos por la caída en la disponibilidad y motivación del personal de control.

Las autoridades federales no han dado una respuesta clara sobre posibles cierres. Según Infobae, la TSA no ha respondido oficialmente a las solicitudes de comentarios por parte de USA TODAY respecto a si considera el cierre efectivo de algún aeropuerto pequeño en este contexto.

El Departamento de Transporte, por su parte, derivó la consulta al Departamento de Seguridad Nacional, que sostiene la responsabilidad última de la financiación de la agencia. Esta cadena de respuestas dilatorias incrementa la incertidumbre y dificulta la planificación tanto de los trabajadores como de los usuarios.

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