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    Las aventuras del «Yeti de Copahue» en la villa termal tapada por la nieve: así es vivir bajo cero en la Patagonia

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    Las aventuras del «Yeti de Copahue» en la villa termal tapada por la nieve: así es vivir bajo cero en la Patagonia

    Un día quiso salir de su refugio y se encontró con un muro blanco congelado. Picaporte incluido, replicaba los dibujos de la puerta de madera que abrió Nicolás Canter en la casa donde vive en Copahue desde 2018. Fue entonces que decidió quedarse por primera vez durante los meses más fríos en uno de los pocos destinos del mundo que ofrecen nieve y termas al mismo tiempo.

    A 378 km de Neuquén capital, la pequeña villa asombra al pie del volcán y su fumarola que se recorta en el horizonte: suele llenarse de turistas en el verano y era un páramo en invierno, hasta que desde 2024 el producto termal se ofrece de junio a agosto.

    Cada año, desde fines de otoño hasta entrada la primavera, Copahue queda sepultada por los copos blancos que el viento acomoda como quiere. Por eso, para no invocarlo, un pionero legendario como Nito Zingoni, el Rey del chivito, le dice el innombrable: depende de cómo sople, puede armar en minutos un espeso bardón que cubre un complejo de cabañas y al mismo tiempo dejar una calle libre a unos metros.

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    En 2026, Nito abrió su nueva parrilla, levantada en solo cuatro meses con paneles SIP. Llegó a este rincón de la Patagonia en 1984, cuando había solo 22 habitantes en Caviahue y la manera de comunicarse era el teléfono fijo en el edificio de Termas. Cuando la madre le dejaba un mensaje para que la llame, Cristina Chaneton le avisaba.

    Supo desde entonces que esos dos pueblos separados por 18 km si se toma la Ruta Provincial 26 tenían un destino en común.

    -¿En qué otro lugar podés esquiar y darte un chapuzón en las termas? -decía. Y a eso apostó. Pasó de los choripanes a un peso en la montaña a su propia parrilla: su fama de asador hizo el resto. Como le pasó a muchos, nunca más quiso irse.

    Nicolás también cayó en ese embrujo. ¿Cómo hizo para salir cuando lo sorprendió aquel muro congelado al abrir la puerta? Cavó un túnel. No sería la última vez que usaría el ingenio y la fuerza para sortear un obstáculo: se lo exige mantener las instalaciones de la Hostería Hualcupén donde trabaja en la temporada de diciembre a abril y en la que se queda al cuidado el resto del año.

    Como un sereno de ese paraíso de la cordillera, con el tiempo aprendió todos los trucos y tiene un material preferido para los revestimientos: las chapas. Recién volvió de atar el postigo de un vecino que el innombrable hacía flamear.

    -Probamos otros materiales, pero lo que mejor funciona acá, de lejos, es la chapa -dice. Aunque el termómetro marque 0 grados, él puede andar descalzo, porque las fumarolas que corren por debajo funcionan como la mejor losa radiante natural para el piso de cerámicos. No siempre calientan el ambiente parejo, ni en el mismo lugar. Si hace falta, se pone un buzo liviano en su lugar en el mundo: un departamento a la calle construido con ladrillos de unos 50 metros cuadrados.

    Durante seis años, fue el único civil que permanecía cuando todos se iban y de ahí el apodo el Yeti de Copahue, aunque para los amigos es Nicoleta. Aquella vez, cuando emergió del túnel, supo que el innombrable había hecho un desastre con las dos banderas que le gusta tener frente a su casa: la de Argentina y la de Neuquén. Son el símbolo de lo que siente: que hace patria. A 10 km en línea recta hay un pueblo chileno, Trapa Trapa. Y de este lado de la frontera, a 15 km está Caviahue, esa joya entre araucarias y cascadas que vive con el volcán a sus espaldas y de cara al lago azul profundo.

    Quien también se enamoró de esa geografía extrema donde los efectivos del Ejército se acostumbran a las condiciones que hallarán cuando deban viajar a la Antártida, es Rody Dómina, miembro de la Asociación de Hoteleros de Copahue, que nuclea 800 camas y 25 socios que deben pensar cada detalle de la arquitectura.

    Fue inspector de la obra de Balneoterapia de 1981 a 1985, administrador del Ente de Termas entre 1991 y 1993 y en 1999 su amigo Guillermo De Cesco (dueño de la hostería donde trabaja Nicolás) lo convenció de comprar un terreno.

    -En el 2001 inauguramos las dos primeras cabañas en Aldea Termal. Y en el 2017 los departamentos. Y aquí estamos -dice orgulloso. Pasaron ya 25 años. ¿Volvería a apostar por este lugar si pudiera retroceder el tiempo?

    -No tengo dudas. Es un producto de 150 días de temporada -responde. Cuando sale a recorrer la villa, Nicolás suele mandarle fotos para que vea como está la nieve alrededor (o arriba) de su complejo. Con esa carga de experiencia, Rody señala que lo que prevalece en la villa es la construcción con sistema tradicional, revestimiento exterior con siding o chapa, techo a dos aguas.

    –El viento, el agua y la nieve se meten por lugares impredecibles. Por eso las instalaciones deben ser las clásicas, para que alguien con algo de experiencia las puede reparar -dice.

    -No hay un solo privado que repare en Copahue, tenemos que acudir a personal de Caviahue, Loncopué o Zapala -agrega. Explica después que retiró las calderas de calefacción por la falta de técnicos. Y que por consejo de su amigo Guillermo, puso termotanques con bombas de circulación.

    -Las puede reparar cualquier gasista y además tenemos repuestos guardados -dice Rody.

    Por estos días, como todos los prestadores, aguarda que las máquinas despejen la ruta para llegar hasta la hostería y ponerla en condiciones, lo que llevará unos 10 días y el primer paso será palear la nieve. Espera con ansiedad que las obras de pavimentación y hormigonado en marcha y las anunciadas mejoren la conectividad, incluso desde Chile por el paso Pichachén, lo que genera expectativas por la cultura termal que hay del otro lado de la cordillera.

    Cuando la ruta quede liberada subirán los carpinteros, electricistas y albañiles que prepararán el complejo termal para la temporada. Detrás de ellos irá la caravana de hoteleros.

    Como explica Matías Ramos, a cargo del Entre Provincial de Termas del Neuquén (EPROTEN), este invierno Copahue recibió unos mil visitantes y sumó propuestas de hospedaje, gastronomía y excursiones.

    Los turistas serán muchos más en el verano. Allá arriba, entre picos nevados y lagunas, el Yeti los espera con la casa en orden.

    Este invierno cumplió 50 y los celebró con Flopy, Thor y Teo.

    Flopy es la perrita que adoptó hace tres años en Las Lajas y que no se le despega un segundo, ni cuando sale con la tabla de snowboard a disfrutar de ese paraíso blanco. A veces se le cruza y tiene que ir con cuidado para esquivarla.

    -Una vez quise dejarla en casa y casi me tira la ventana abajo -recuerda Nicolás, que aprendió entonces la lección. Thor es un gato ya veterano de la montaña, que le enseña el camino a Teo, el gatito que llegó este año.

    -Se agrandó la familia -dice y suelta su sonrisa contagiosa antes de salir a recorrer la villa.

    Los trabajos en marcha a cargo del Ente Provincial de Termas que detalla el titular del organismo de cara a la temporada que comenzará el 1 de diciembre:

    A licitar por concurso. Inversión estimada: $36.000.000.000.

    Desde Neuquén capital son 360 km hasta Caviahue. Y desde ahí 18 km más hasta Copahue, los primeros tres y ya pavimentados y se espera que otro tramo de tres km quede listo en marzo.

    Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.

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