Rusia ha extendido en las últimas semanas sus ataques con drones al oeste de Ucrania, la retaguardia que hasta ahora se consideraba resguardada. Durante cuatro días consecutivos han sonado las sirenas antiaéreas en Leópolis, a unos 70 kilómetros de Polonia, y los drones han dañado almacenes y viviendas en sus afueras. La Fuerza Aérea ucraniana interceptó 36 drones de propulsión a reacción sobre las regiones occidentales entre la jornada del domingo y la madrugada del lunes 19 de octubre. Volinia, Rivne, Ternopil, Jmelnitski e Ivano-Frankivsk reciben impactos casi a diario y, en algunas localidades, los de estas semanas son los primeros de la guerra. El más letal fue el del 14 de octubre en Lutsk, capital de Volinia: murieron seis personas y 13 resultaron heridas, entre ellas un niño, según el Servicio de Emergencias. Los restos de un dron alcanzaron un almacén mayorista y un edificio residencial de nueve plantas.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








