Los hutíes intensificaron este jueves su ofensiva contraArabia Saudita con una serie de ataques contra instalaciones petroleras y aeropuertos, horas después de que la coalición saudí reportara la interceptación de misiles balísticos sobre Riad.
El grupo insurgente reivindicó seis operaciones distintas. Según su portavoz, Yahya Sarea, los misiles balísticos alcanzaron las refinerías de Ras Tanura y Rabigh, además de las instalaciones de la petrolera estatal Aramco en Abqaiq.
Además, se lanzó una salva de proyectiles contra el aeropuerto Rey Jalid, en Riad, y un dron contra el aeropuerto internacional Rey Fahd, en Dammam, donde habría quedado interrumpido el tráfico aéreo. Un sexto ataque tuvo como blanco un centro de mando de tropas sauditas en la región de Najrán. Ninguna de estas afirmaciones pudo ser verificada de forma independiente.
Los hutíes presentaron el despliegue como respuesta a lo que calificaron de “brutal agresión saudí” y a bombardeos recientes que, según denunciaron, provocaron decenas de víctimas, en su mayoría mujeres y niños. En el mismo texto, advirtieron que mantendrán una política de “bloqueo por bloqueo” y “escalada por escalada” frente a las fuerzas de su adversario.
La coalición militar liderada por Arabia Saudita confirmó parte de la ofensiva. Su portavoz, Turki al-Malki, declaró en la red social X que las defensas aéreas habían interceptado y destruido dos misiles balísticos dirigidos hacia Riad. Previamente, se habían escuchado al menos ocho explosiones en la ciudad, mientras las autoridades emitían una alerta telefónica que señalaba una “amenaza aérea hostil”. La defensa civil del reino había indicado además un “peligro potencial” en Al-Kharj y en la ciudad meridional de Najrán, aviso que luego fue retirado.
El mismo jueves, el ministerio de Salud hutí informó sobre un bombardeo contra viviendas en la provincia de Taiz, en el suroeste de Yemen. De acuerdo con un balance inicial difundido por la cartera: “12 ciudadanos murieron y otros tres resultaron gravemente heridos cuando el enemigo saudí atacó las viviendas de las familias de Ibrahim Saeed Mohammed Ahmed Al-Qouz y Al-Raabi Saeed Mohammed Ahmed Al-Qouz, en Al-Barah, distrito de Maqbana”.
Un día antes, al menos 14 personas habían muerto en bombardeos atribuidos al mismo bando contra una gasolinera y un mercado. En paralelo, los insurgentes golpearon el aeropuerto de Adén, bastión del gobierno yemení reconocido internacionalmente, con heridos entre la población civil.
Las hostilidades se reanudaron a mediados de año, cuando los hutíes denunciaron un bombardeo contra el aeropuerto de Saná que atribuyeron a un intento de impedir el aterrizaje de un avión iraní. El Ejército yemení reivindicó esa acción, aunque Riad nunca se la atribuyó. Fue precisamente el aterrizaje de esa aeronave lo que quebró la frágil tregua vigente desde 2022, al desafiar el control sobre el espacio aéreo del país.
Ese episodio desató una oleada de ataques transfronterizos contra instalaciones civiles, militares y energéticas en territorio saudita, además de un bloqueo marítimo declarado por el grupo contra buques del reino en el mar Rojo. En paralelo, los rebeldes avanzaron para tomar el control de la costa suroccidental de Yemen, mientras la coalición y el gobierno reconocido respondían con bombardeos propios en el marco de una contraofensiva bautizada “Amanecer del Yemen”.
Esas incursiones contra el aeropuerto de Riad obligaron a su cierre durante dos semanas y forzaron la cancelación de eventos de gran magnitud, lo que puso en riesgo los planes de diversificación económica del reino. Según cifras de Naciones Unidas, desde el reinicio del conflicto más de 1.600 personas murieron en Yemen y más de 275.000 debieron desplazarse.
La guerra yemení se prolonga desde 2014, cuando los hutíes tomaron la capital. Un año después, en 2015, la coalición encabezada por Arabia Saudita intervino militarmente en apoyo del gobierno reconocido.
(Con información de AFP y EFE)
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












