Un riff que Malcolm Young temía que fuera una mala idea terminó convertido en la canción que dio título a Back in Black, el álbum con el que AC/DC inició una nueva etapa tras la muerte de Bon Scott. La composición, trabajada durante varias semanas, atravesó un período de dudas antes de consolidarse como una de las piezas centrales del disco publicado en 1980. El escritor Tim Morse reconstruyó el episodio en Classic Rock Stories: The Stories Behind the Greatest Songs of All Time a partir de un recuerdo de Angus Young. Malcolm Young había desarrollado el riff principal durante cerca de tres semanas, aunque no estaba seguro de que la idea mereciera avanzar. Esa incertidumbre contrasta con el lugar que la canción ocuparía después en el repertorio de la banda australiana.
Malcolm Young y el recuerdo del riff de AC/DC que no lo dejaba dormir: “¿Puedo grabarlo? Me está volviendo loco”








