Lula da Silva obtuvo su cuarto mandato en la presidencia de Brasil tras imponerse en un balotaje de altísima tensión sobre Flavio Bolsonaro este domingo 25 de octubre. La radiografía de las urnas arrojó un resultado ajustado a nivel nacional (51,79% contra 48,21%), pero dejó a la vista una geografía electoral profundamente dividida, donde el norte y el sur del país votaron proyectos antagónicos.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) logró blindar su triunfo gracias a un apoyo en su bastión histórico, mientras que el candidato del Partido Liberal (PL) consolidó su poder en el núcleo agroexportador y las potencias económicas del país.
Resultados oficiales de la segunda vuelta presidencial, estado por estado.
Si hubo un muro que contuvo el avance conservador y definió la elección, fue la región nordestina. Lula da Silva arrasó en esta zona y superó el umbral del 60% en absolutamente todos los estados, cimentando la diferencia matemática de la victoria nacional.
La respuesta de Flavio Bolsonaro estuvo en el centro-oeste productivo y las provincias sureñas, donde el discurso del PL se introdujo con fuerza y dominó las urnas. El bloque ratificó la tendencia que ya había mostrado en la primera vuelta de octubre.
El sudeste concentra el mayor peso demográfico y económico de Brasil. Aquí, la disputa fue voto a voto. Flavio Bolsonaro logró retener las dos principales potencias económicas, pero Lula dio un golpe estratégico e indispensable para llegar a la presidencia.
La inmensa región amazónica mostró el escenario más fragmentado del mapa, aunque arrojó una leve ventaja territorial para el líder del PL, que se quedó con el triunfo en cuatro de los siete estados en disputa.
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.









