Un equipo de la Universidad de Kioto comprobó, en un estudio publicado en la revista Animal Behavior and Cognition, que los gibones adultos observan los ojos más tiempo que cualquier otra zona del rostro, sobre todo cuando pertenecen a otro gibón. De acuerdo con Earth.com, los gibones son simios pequeños, no monos, y se separaron de la línea evolutiva que conduce a los humanos y los grandes simios hace cerca de 17 millones de años. Suelen vivir en grupos familiares reducidos, organizados alrededor de una pareja estable y sus crías, una estructura distinta de la de muchas otras especies de primates. Los resultados aportan datos sobre la atención social de estos primates y sobre el posible origen evolutivo de la tendencia a mirar los ojos, presente también en personas, grandes simios y monos macacos.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








