Un grupo de tres montañistas alemanes abandonó a uno de sus compañeros a 2.600 metros de altitud en los Alpes austriacos, en plena tormenta de nieve, durante la tarde del sábado. El joven, de 20 años, sobrevivió gracias a una operación de rescate de 14 horas en condiciones de riesgo mortal.
Según informó Euronews, los tres excursionistas ignoraron las advertencias meteorológicas y el llamado expreso de una montañera que les desaconsejó emprender la marcha. Aun así, iniciaron el ascenso hacia el Hochkönig, en el estado de Salzburgo, Austria.
Cuando uno de ellos cayó exhausto con síntomas de hipotermia y no pudo continuar, sus dos compañeros lo dejaron atrás en el sector conocido como Königsjodler y siguieron subiendo. Esa misma noche alcanzaron el refugio Matrashaus, a 2.941 metros de altitud, que se encontraba cerrado hasta junio.
Los compañeros siguieron el ascenso y él llamó al servicio de emergencias
A las 19:00, el joven realizó una llamada de auxilio al Servicio de Rescate en Montaña de Salzburgo (Bergrettung Salzburg). Las condiciones climáticas —oscuridad, vientos fuertes y nevadas intensas— impidieron el uso de helicópteros, por lo que el operativo debió realizarse completamente a pie. Los propios equipos lo describieron como una intervención en condiciones extremas.
Wolfgang Haggenmüller, jefe de operaciones y responsable del puesto local de Mühlbach, mantuvo contacto telefónico permanente con el muchacho mientras el equipo avanzaba. “Le explicamos que tenía que moverse y que en ningún caso debía descender solo”, declaró el rescatista, según recogió Euronews. La advertencia era esencial: bajar sin guía ni asistencia en esas condiciones representaba un riesgo adicional de accidente.
El equipo de rescate, integrado por once personas, debió avanzar con crampones ante el piso completamente helado. “Ya la subida fue exigente incluso para nuestros efectivos debido a las condiciones meteorológicas reinantes”, afirmó Haggenmüller. La temperatura bajo cero, las nevadas y la oscuridad convirtieron cada metro de ascenso en una tarea de alta dificultad técnica.
Los rescatistas tardaron 14 horas y el joven no habría sobrevivido otra noche
Poco antes de la medianoche, el equipo logró alcanzar al joven. Desde la llamada de auxilio hasta su llegada, transcurrieron cerca de cinco horas de espera a la intemperie. Gerhard Kremser, jefe del servicio de rescate del distrito de Pongau, fue contundente. “Otra noche allí arriba, con esas nevadas y esas condiciones, probablemente no habría sobrevivido”, declaró al portal de la Bergrettung Salzburg.
El descenso resultó aún más peligroso que la subida. “Habían caído unos 20 centímetros de nieve y el sendero ya no era visible; existía peligro de caída y la orientación era muy complicada. Además, se desencadenaban avalanchas en el terreno escarpado. Fue una situación de riesgo mortal para todos”, describió el servicio de rescate de Mühlbach. El grupo alcanzó la Erichhütte recién a las 8:18 del domingo -hora local-, con fuerte nevada y visibilidad reducida, completando así una operación de 14 horas en total.
Durante el trayecto, el alemán fue asegurado con una cuerda en la nieve profunda. Los otros dos montañeros, que planeaban descender por el sector de Birgkar, recibieron la recomendación de no hacerlo por ese tramo ante el riesgo de aludes, y lograron llegar a zona segura el domingo por la tarde.
La Policía de Montaña abrió una investigación sobre la separación del grupo
Tras el operativo, la Policía de Montaña austríaca inició una investigación sobre las circunstancias del incidente. De acuerdo con los informes de la policía y los servicios de rescate, el joven quedó exhausto e inmovilizado y llamó al servicio de emergencias por su cuenta, mientras sus compañeros decidían continuar el ascenso. Las autoridades entrevistarán a todos los involucrados antes de remitir el expediente al fiscal, quien determinará si los hechos tienen relevancia penal.
Kremser lanzó también una advertencia a todos los aficionados al montañismo y calificó el episodio como un caso que “demuestra lo rápido que, a partir de la sobreestimación de las propias capacidades, el desprecio de las advertencias y una planificación incorrecta de la ruta, puede surgir una situación que amenaza la vida”. El rescatista cerró con un mensaje directo: “Practicar montañismo implica también dar la vuelta a tiempo. Las montañas no van a marcharse”.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












