El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, advirtió el miércoles que un futuro Ejecutivo alternativo al bloque que encabeza el Likud dependería de partidos árabes y sostuvo que esa posibilidad pondría en riesgo la estabilidad del país, tras las elecciones de la semana pasada, en las que su formación obtuvo la mayor cantidad de votos sin alcanzar una mayoría parlamentaria.
El jefe de Gobierno apuntó contra Raam y la Lista Conjunta, dos agrupaciones que representan en gran medida a los palestinos con ciudadanía israelí. Ambas lograron un resultado histórico de 19 diputados en la Knesset, el Parlamento israelí.
“El islamismo radical es el desafío que hoy está desgarrando a Europa. También es el desafío que nos amenaza. Nos amenaza desde el exterior a través de Irán y sus aliados, y desde dentro a través de los partidos islamistas que apoyan el terrorismo”, afirmó Netanyahu. El mandatario acusó a esas formaciones de pretender “borrar la identidad judía de Israel”. La población palestina con ciudadanía israelí representa alrededor del 20% de los habitantes del país.
El líder de Likud también cuestionó una eventual alianza del bloque opositor, que ahora lidera Gadi Eisenkot, con los partidos árabes. “No solo no logrará combatir a nuestros enemigos, sino que, sencillamente, nos desgarrará desde dentro”, expresó sobre ese escenario. “Se trata de una cuestión de nuestra propia supervivencia”, agregó y pidió la formación de un “gobierno nacional de amplia base” con el respaldo de las fuerzas sionistas.
“Existe un gobierno capaz de afrontar este desafío: un gobierno nacional amplio liderado por el Likud bajo mi dirección, que incluya a todos los componentes del bloque nacional y a todos los partidos sionistas que deseen unirse”, declaró Netanyahu.
El primer ministro volvió a plantear dudas sobre la validez de los comicios. “Existen serias sospechas de que países extranjeros han intervenido, con enormes sumas de dinero, en un intento por influir en los resultados de las elecciones en Israel”, cuestionó. Antes de cerrar su comunicado vía redes sociales, reclamó que se conozca “toda la verdad, sin encubrimientos y sin demoras”.
El Likud sostuvo que las elecciones fueron amañadas. Las autoridades electorales, en cambio, señalaron que la votación transcurrió de forma correcta y que los resultados son válidos. La fiscal general del Estado, Gali Baharav-Miara, además, rechazó investigar a cuatro dirigentes señalados por el servicio de inteligencia interior Shin Bet por falta de pruebas.
Por su parte, el líder de Yashar, Gadi Eisenkot, viajó a Estados Unidos y afirmó que trabaja para formar “un nuevo Gobierno lo antes posible: un Gobierno de emergencia nacional”, después de que las elecciones legislativas en Israel no otorgaron mayoría parlamentaria a ninguno de los dos principales bloques.
Eisenkot publicó el mensaje en redes sociales durante las elecciones de medio mandato estadounidenses, en las que el Partido Demócrata obtuvo el control de las dos cámaras del Congreso. “Nuestra democracia sigue siendo fuerte y dinámica (…) Mi intención es aportar un nuevo liderazgo a Israel, un liderazgo que sirva a todos los israelíes. Junto con mis socios, construiremos un Israel más fuerte: un Israel judío y democrático, comprometido con los valores liberales, la igualdad para todos y que confía en su futuro”, sostuvo.
El dirigente planteó que la relación entre Israel y Estados Unidos “es más que una alianza entre gobiernos”, ya que constituye “una asociación entre pueblos, forjada a lo largo de generaciones, sostenida por valores democráticos compartidos y reforzada por la convicción de que nuestras naciones están más seguras y son más prósperas cuando permanecemos unidas”.
Israel seguirá como “uno de los socios estratégicos más fiables y competentes” de Estados Unidos en Medio Oriente gobierne quien gobierne, según Eisenkot. “Israel seguirá siendo uno de los socios estratégicos más fiables y competentes de Estados Unidos en Oriente Próximo, una alianza que resulta mutuamente beneficiosa para ambos pueblos en todos los aspectos”, agregó.
Eisenkot expresó además su voluntad de “trabajar en estrecha colaboración y de forma constructiva” con el presidente estadounidense, Donald Trump, y su Gobierno.
Los resultados electorales dieron la victoria al Likud, que obtuvo 27 escaños, frente a los 21 de Yashar. Ninguno de los bloques llegó a los 61 asientos necesarios para controlar la Knesset, por lo que las negociaciones para formar Gobierno dependen de acuerdos con los partidos árabes o de una alianza de derechas sin participación de las fuerzas ultraortodoxas.
(Con información de Europa Press)
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












