El señalado narcotraficante Andrés Felipe Marín Silva, conocido como alias “Pipe Tuluá”, fue extraditado a Estados Unidos, donde permanecerá a la espera del inicio de su proceso ante una corte federal.
El acusado planea declararse no culpable frente a los cargos de narcotráfico y delitos transnacionales que se le imputan, de acuerdo con Semana.
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La entrega del criminal, adelantada por orden directa del presidente Gustavo Petro, se realizó bajo un operativo de máxima seguridad coordinado por la Policía colombiana. La DIJÍN movilizó a 70 funcionarios, incluyendo comandos, agentes de Interpol, operadores de dron y personal motorizado.
La cápsula de traslado utilizó ocho vehículos —cuatro blindados— y contó con respaldo aéreo de un helicóptero, desde la Estación de Policía Los Mártires hasta la Base Aérea de Catam en Bogotá.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó la extradición y resaltó que el procedimiento forma parte de un récord histórico de 809 entregas a Estados Unidos durante el gobierno de Gustavo Petro, superando los registros de administraciones anteriores.
El ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga Franco, indicó que la decisión de adelantar la entrega respondió a denuncias de intentos de soborno para frenar el proceso.
Durante su traslado, Marín Silva no presentó recursos judiciales para impedir la extradición. Por el contrario, La Fm señala que “quería irse lo más pronto posible porque busca iniciar su negociación con las autoridades estadounidenses”. Se destaca que el narcotraficante posee información clave sobre rutas del narcotráfico y estructuras criminales, especialmente en el Valle del Cauca.
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