El business plan a cinco años murió con la aceleración del cambio. Los compradores lo siguen pidiendo por protocolo, pero las empresas trascendentes operan distintas: visión estratégica sostenida en el tiempo, ejecución con recálculo trimestral. Cuando un fondo o un comprador internacional se interesa por una empresa de las que asesoro como CEPA -Certified Exit Planning Advisor-, una de las primeras cosas que pide es el business plan a cinco años. Lo presentamos. Es parte del juego. Pero internamente, después de muchos años de trabajo con dueños de pyme, tengo una opinión bastante poco diplomática sobre esos documentos: en su mayoría, son ejercicios de Excel. Pensemos un momento. En 2019, antes de la pandemia, ¿cuál era el business plan razonable a cinco años de una empresa argentina? Si lo hubiéramos hecho con todas las reglas del arte, deberíamos haber proyectado hasta 2024.
Por qué el plan a 5 años murió: la gestión en modo recálculo trimestral








