Los investigadores estimaron que las líneas eléctricas pueden electrocutar cada año entre 900.000 y 11,6 millones de aves en Estados Unidos, sobre todo rapaces de gran tamaño como águilas y halcones, cuando sus cuerpos conectan 2 puntos con voltajes distintos. De acuerdo con Earth.com, el problema ocurre principalmente al aterrizar o despegar de postes y cables, mientras que gorriones y otras especies pequeñas suelen permanecer ilesos al apoyarse sobre un único conductor. La corriente eléctrica atraviesa un cuerpo solo si este conecta 2 puntos con distinto voltaje y cierra un circuito. Como las aves pequeñas apoyan ambas patas en un mismo cable, sus extremidades están prácticamente al mismo voltaje y la electricidad continúa por el metal, una vía de menor resistencia.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








