Brian Nieva irrumpió en el fútbol argentino con credenciales que ilusionaban a los hinchas de Independiente. Formado en el club de Avellaneda, se destacó desde muy joven por su olfato goleador y rompió todos los registros en las divisiones juveniles, donde se convirtió en el goleador de las juveniles con más de 100 tantos.
Sin embargo, el salto a la máxima categoría no fue como esperaba. La escasez de oportunidades y la falta de continuidad pusieron en jaque su carrera y lo empujaron a probar suerte en el ascenso. A ese contexto adverso se sumó una dura lesión de rodilla que, a los 28 años, lo obligó a ponerle fin a su etapa como futbolista profesional.
Brian Nieva y su paso por el fútbol
Nieva debutó en la Primera de Independiente en 2010 frente a Godoy Cruz, pero el salto a la elite no reflejó la potencia que había demostrado en las inferiores, donde era una máquina de goles y uno de los talentos más destacados del club.
En busca de continuidad, recorrió varios clubes tanto en Argentina como en el extranjero: Los Andes, Santiago Morning, J.J. Urquiza y Comunicaciones fueron algunas de sus escalas. Sin embargo, las lesiones y la falta de ritmo limitaron su desempeño y frenaron su proyección.
El golpe definitivo llegó en 2018, cuando una lesión grave en la rodilla lo mantuvo lejos del fútbol profesional. Ante ese escenario, Nieva decidió poner fin a su carrera y dar un paso al costado, dejando atrás el deporte que tanta ilusión había generado en propios y extraños.
Su vida después del retiro
Después de su retiro prematuro del fútbol, el exdelantero se volcó al emprendimiento familiar en San Francisco Solano, donde se desempeña en “Don Alfonso”, una fábrica de pastas. Lejos de la exigencia y la presión del deporte, logró construir una vida más tranquila, reconectándose con su entorno más íntimo.
