La economía argentina atraviesa una etapa en la que los avances en materia de estabilización conviven con dificultades para recuperar la actividad. El Gobierno ha convertido el equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y la normalización monetaria en los principales ejes de su programa. El desafío consiste en sostener esos objetivos sin debilitar las condiciones necesarias para volver a crecer. El equilibrio fiscal contribuye a reducir la necesidad de financiamiento monetario, estabilizar las expectativas y mejorar la percepción de solvencia del Estado. La cuestión central aparece en la forma y la velocidad con que se alcanza ese equilibrio, y en los costos que genera sobre el nivel de actividad. La reducción de la obra pública, la contracción del gasto y la pérdida de poder adquisitivo debilitan la demanda interna. El menor consumo afecta las ventas de las empresas, limita las inversiones e impacta sobre la recaudación.
¿Qué le pasa hoy a la economía de Argentina?








