Con la llegada de los días de calor y el aumento de las actividades al aire libre, la exposición solar se vuelve más frecuente. Sin embargo, incluso después de una jornada al aire libre o de un breve descuido con la protección, la piel puede sufrir quemaduras solares. ¿Cómo reconocerlas, qué hacer para aliviar las molestias y cuándo es necesario consultar a un profesional?.
Las quemaduras solares son lesiones en la piel provocadas principalmente por la radiación ultravioleta (UV). Pueden manifestarse con enrojecimiento, sensación de calor, dolor, sensibilidad al tacto y, en algunos casos, hinchazón o aparición de ampollas.
Los síntomas no siempre son inmediatos: pueden comenzar algunas horas después de la exposición y alcanzar mayor intensidad durante las siguientes 24 horas.
Ante los primeros signos de quemadura, lo más importante es interrumpir la exposición al sol y trasladarse a un lugar fresco y con sombra. Aunque la piel haya comenzado a enrojecerse, continuar al aire libre puede agravar la lesión. Desde Farmacias Global, compartimos algunas recomendaciones para aliviar las molestias y favorecer la recuperación de la piel.
Enfriar la zona afectada: aplicar paños limpios humedecidos con agua fresca durante varios minutos o tomar una ducha fresca. Evitar el hielo directamente sobre la piel, ya que puede provocar mayor daño.
Hidratar la piel: utilizar cremas hidratantes suaves, preferentemente sin perfume, sobre la piel ligeramente húmeda. Los productos con aloe vera pueden aportar sensación de alivio si no generan irritación.
Beber abundante agua: las quemaduras solares pueden favorecer la deshidratación, por eso es importante aumentar la ingesta de líquidos.
No romper las ampollas: si aparecen, es importante no pincharlas ni retirar la piel que las recubre, ya que funciona como una barrera protectora frente a posibles infecciones.
Evitar productos irritantes: no aplicar alcohol, perfumes, aceites, manteca ni remedios caseros sobre la zona afectada.
No volver a exponer la piel al sol: cubrir la zona con ropa liviana y permanecer a la sombra hasta que se recupere.
En caso de dolor o molestias importantes, un profesional de la salud puede orientar sobre el uso de medicamentos adecuados. No se recomienda automedicarse.
Si bien muchas quemaduras solares leves pueden tratarse en el hogar, existen situaciones que requieren atención médica. Es importante consultar cuando aparecen ampollas extensas, dolor intenso, fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos, dolor de cabeza o signos de deshidratación.
También se debe prestar especial atención a los bebés, niños pequeños y adultos mayores, ya que son más vulnerables a los efectos de la exposición solar. Si un bebé menor de un año presenta una quemadura solar, debe recibir evaluación médica.
Una quemadura solar no es solamente un enrojecimiento pasajero: representa un daño en la piel provocado por la radiación UV. La exposición acumulada y las quemaduras repetidas aumentan el riesgo de envejecimiento prematuro y cáncer de piel.
Para prevenirlas, se recomienda utilizar protector solar de amplio espectro, con FPS 30 o superior, aplicarlo generosamente 15 minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos horas, o después de nadar, transpirar o secarse con una toalla. También es importante complementar su uso con sombreros, anteojos con protección UV, ropa adecuada y sombra.
Siempre que sea posible, conviene evitar la exposición solar durante las horas de mayor intensidad de radiación y recordar que incluso los días nublados requieren protección.
Desde Farmacias Global destacamos la importancia de consultar con el farmacéutico para elegir un protector solar adecuado para cada tipo de piel y recibir orientación sobre los productos de cuidado e hidratación posteriores a la exposición.
Cuidar la piel hoy es proteger su salud a futuro. La prevención y la consulta oportuna hacen la diferencia. Farmacias Global, junto a vos.
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












