Gineth Tatiana Rincón, de 26 años, era una de las pasajeras del vuelo NSE 8849 de Satena que se accidentó el pasado 28 de enero en la ruta Cúcuta-Ocaña. De acuerdo con información confirmada por el medio local Noti Playa, Rincón estaba en estado de gestación y esperaba una niña a la que llamaría Guadalupe. La joven cosmetóloga tenía previsto compartir la noticia del embarazo con su familia en Ocaña, según publicó El Colombiano.
La noticia del embarazo fue corroborada por allegados y medios de la región, quienes indicaron que Rincón había planeado viajar con su hijo de aproximadamente ocho años y su esposo, aunque finalmente ambos se desplazaron por tierra.
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El fallecimiento de Rincón y su hija no nacida generó una reacción de profundo pesar en la comunidad de la vereda Alto de la Filadelfia, desde donde se pronunciaron mensajes públicos de condolencias a los padres de la víctima, Ana Sanjuan y William Rincón.
La comunidad local, en un comunicado divulgado por la junta comunal, expresó: “Nos unimos en solidaridad con toda la familia Rincón Sanjuán en este momento de profundo dolor. Que Dios les otorgue la fortaleza necesaria para afrontar esta pérdida”.

Perfil de Gineth Rincón y repercusión comunitaria
Rincón era reconocida en su entorno por su trabajo como cosmetóloga y su participación en actividades comunitarias. Vecinos y allegados resaltaron el impacto de su muerte y la de su hija, describiendo la pérdida como un hecho que afectó a toda la vereda. Las exequias de Gineth Tatiana Rincón se realizaron el 1 de febrero en el barrio Tierra Santa, y sus restos reposan en el cementerio Buenavista de Ocaña.
La imagen de la joven a bordo de la aeronave, difundida en redes sociales y medios locales antes del accidente, se convirtió en un símbolo del duelo que vive el municipio y la región.
El accidente aéreo de Satena en Catatumbo
El accidente ocurrió el 28 de enero, cuando una aeronave Beechcraft 1900D de Satena operada por la empresa SEARCA cubría la ruta entre Cúcuta y Ocaña. El vuelo despegó cerca de las 11:42 a. m. y tenía previsto aterrizar a las 12:05 p. m. El último contacto con el control de tráfico aéreo se produjo a las 11:54 a. m., cuando la tripulación informó estar lista para iniciar el descenso, según el reporte oficial.
La aeronave se precipitó en una zona montañosa entre los municipios de La Playa de Belén y Hacarí, en la región del Catatumbo, Norte de Santander. En el accidente fallecieron las 15 personas a bordo: trece pasajeros y dos tripulantes. El hecho fue confirmado posteriormente por el Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil, organismos que recuperaron la caja negra y avanzan en la investigación de las causas del siniestro.

Manifiesto de pasajeros y tripulación
Entre los pasajeros figuraban Diógenes Quintero Amaya (representante a la Cámara por Norte de Santander), Natalia Cristina Acosta Salcedo (asistente de Quintero), Carlos Salcedo (aspirante a una curul de paz), Juan David Pacheco Mejía (exconcejal de Ocaña) y su esposa Maira Alejandra Sánchez Criado.
El listado incluía también a María Torcoroma Álvarez Barbosa, Rolando Enrique Peñalosa Gualdrón, María del Carmen Díaz Rodríguez, Maira Alejandra Avendaño Rincón, Anayisel Quintero, Karen Liliana Parales Vera, Anirley Julio Osorio, Gineth Rincón, el capitán Miguel Vanegas y el copiloto José de la Vega.
El capitán Miguel Vanegas acumulaba más de 10.000 horas de vuelo y trabajaba para SEARCA desde 2008, según declaraciones de su esposa, Lucía Cabrera, a Semana.

Investigación oficial y últimas comunicaciones
La transcripción del audio entre la tripulación y la torre de control indica que la última comunicación se produjo cuando la aeronave solicitó autorización para el descenso, recibiendo la instrucción de iniciar el procedimiento y notificar a diez millas de Ocaña. Minutos después, el avión desapareció de los radares y se activaron los protocolos de búsqueda.
El Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil confirmaron la recuperación de la caja negra y continúan con el análisis de los datos para esclarecer las causas del siniestro. Los familiares de las víctimas expresaron su desconcierto por la falta de información inmediata por parte de la empresa SEARCA tras el accidente.