Luke Aikins tiene 52 años, acumula cerca de 22.000 saltos a lo largo de más de tres décadas y ostenta un récord que nadie más intentó igualar: en 2016 se arrojó desde un avión a 7.620 metros de altura sin paracaídas, sin traje aéreo y sin ningún dispositivo de frenado. Cayó ileso sobre una red tendida en el desierto de California. Ahora, una década después, el estadounidense confirmó que persigue un objetivo todavía más extremo: lanzarse desde un cohete a unos 100.000 metros sobre la Tierra, en las inmediaciones de la frontera que separa la atmósfera del espacio exterior. De acuerdo con un artículo publicado por la revista People, el deportista detalló sus intenciones en una entrevista reciente con The Times. “Ese es el sueño, lo máximo. Lo estoy persiguiendo con mucha fuerza, es mi gran proyecto”, dijo.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








