Hace unos 11 millones de años, una enorme masa de agua dominaba el paisaje de Eurasia. Se extendía desde los Alpes orientales hasta la actual Kazajistán y cubría una superficie de unos 2,8 millones de kilómetros cuadrados, mayor que la del mar Mediterráneo actual. El lago Paratetis no solo fue el más grande documentado en la historia geológica de la Tierra: según la ciencia, en su máxima expansión almacenó más de 1,77 millones de kilómetros cúbicos de agua salobre. Ese volumen equivale a más de diez veces la cantidad de agua contenida en todos los lagos modernos, tanto dulces como salados, combinados. Su tamaño y su aislamiento favorecieron el desarrollo de un ecosistema propio, con moluscos, crustáceos y mamíferos marinos adaptados a esas aguas.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








