Una oficina común, una rutina de mañana y una ausencia que parece menor hasta que altera todo el cuadro. Así comienza una de las bromas más recordadas de The Office. La secuencia, de alrededor de un minuto y medio, condensa el tipo de humor que convirtió a la comedia estadounidense en un fenómeno de larga duración: una premisa sencilla, una reacción desmedida y la complicidad silenciosa de quienes observan. El fragmento, puesto nuevamente en circulación por Netflix en las redes, forma parte de la escena inicial del tercer episodio de la novena y última temporada, evoca una de las tantas bromas que Jim Halpert le hace a Dwight Schrute. Dwight advierte la ausencia de Jim, pero nadie acompaña su sospecha La escena empieza sin anuncios ni preparativos visibles. Dwight llega a la sede de Dunder Mifflin, se sienta en su escritorio y mira hacia el puesto contiguo.
The Office y la escena que condensó su particular forma de hacer comedia








