La Marina estadounidense derribó un dron iraní cerca del portaaviones ‘USS Abraham Lincoln’ en las aguas del mar Arábigo, un episodio que, de acuerdo con el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM), ocurrió cuando la nave no tripulada de Irán se aproximó al buque de manera considerada «agresiva» y con «intenciones poco claras». Tras este incidente, medios confirmaron que la Casa Blanca mantiene abiertas las vías diplomáticas con Teherán y que persisten contactos bilaterales, según detalló la portavoz Karoline Leavitt en una rueda de prensa.
Según informó el medio, el presidente Donald Trump declaró que su administración está en pleno proceso de negociación con las autoridades iraníes. Trump manifestó a la prensa desde la Casa Blanca que, a pesar de los recientes acontecimientos y de la tensión generada, las conversaciones diplomáticas no se han visto interrumpidas. Reconoció el interés de ambas partes en encontrar una solución y recordó que en el pasado “tuvieron la oportunidad de hacer algo y no funcionó”, haciendo referencia a la operación militar Martillo de Medianoche, llevada a cabo en junio de 2025 contra instalaciones nucleares de Irán.
De acuerdo con las palabras de Trump, ninguna de las partes desea que episodios similares se repitan y existe voluntad para negociar. En cuanto al emplazamiento de las posibles conversaciones, el presidente estadounidense aseguró que se llevarán a cabo “en todas partes. Hay más de un lugar”, confirmando así la flexibilidad en el escenario de diálogo y la oferta de sedes por parte de varios países.
Centrándose en el episodio del dron, el mando militar estadounidense señaló que la aeronave de Irán se acercó al portaaviones con un comportamiento interpretado como amenazante, motivo por el cual un avión de combate F-35 desplegado en la zona intervino y procedió al derribo. El medio indicó que el suceso no ocasionó heridos ni daños materiales a la tripulación o a la embarcación estadounidense.
En cuanto al desarrollo de las negociaciones, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó ante los periodistas que acababa de hablar con el enviado especial Steve Witkoff y confirmó que las conversaciones entre Washington y Teherán continúan programadas. Leavitt subrayó que la voluntad inicial de la administración Trump es mantener la diplomacia como principal canal de resolución: “El presidente Trump siempre quiere recurrir primero a la diplomacia, pero es obvio que para bailar el tango se necesitan dos. Se necesita un socio dispuesto a colaborar para lograr la diplomacia, y eso es algo que el enviado especial Witkoff tiene la intención de explorar y discutir”, sostuvo la portavoz, según consignó el medio.
Sobre el posicionamiento iraní, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, comunicó en conferencia de prensa que tanto el lugar como el momento para la reanudación de las negociaciones se darán a conocer “tan pronto como se haya decidido”. Baqaei afirmó que este asunto no debe usarse como pretexto para especulaciones mediáticas y confirmó que países de la región, entre ellos Turquía y Omán, así como otros estados, ofrecieron sus territorios como sede para los diálogos entre Washington y Teherán, gesto que calificó de agradecido.
El medio detalló que el contexto de estas declaraciones se encuadra en una coyuntura marcada por el aumento de la tensión bilateral y la posibilidad de una intervención militar estadounidense en Irán. Además del derribo del dron, la situación remite a incidentes previos y a una serie de acciones militares recientes que han contribuido a un ambiente de incertidumbre en la región. No obstante, ambas partes insisten públicamente en que no descartan mantener los contactos diplomáticos y buscar una solución negociada.
En cuanto a la postura estadounidense respecto a la localización de las conversaciones, el presidente Trump puntualizó que no existe una única sede y que varias opciones están sobre la mesa, lo que refleja la disposición de ambos gobiernos a considerar propuestas externas para facilitar el diálogo. Mientras tanto, la Casa Blanca reiteró que la diplomacia sigue siendo la primera vía elegida por el Gobierno estadounidense antes que cualquier alternativa militar, según reportó el medio.
La oferta de mediación por parte de países regionales, como Turquía y Omán, forma parte de los esfuerzos internacionales para rebajar la tensión y propiciar un entorno favorable para el intercambio diplomático entre Washington y Teherán. El Ministerio de Exteriores iraní expresó su reconocimiento hacia estos países, subrayando la importancia de la disposición regional para servir de puente en momentos delicados de la relación bilateral, detalló el medio en su cobertura.
El incidente con el dron iraní, de acuerdo con el Mando Central del Ejército estadounidense, no alteró la programación inicial de las conversaciones, aunque generó interrogantes sobre la seguridad de la zona y evidenció la sensibilidad del actual escenario. Las explicaciones tanto de la administración estadounidense como del gobierno iraní señalaron una preferencia por la contención y la búsqueda de soluciones negociadas, aunque reconocieron la fragilidad y volatilidad del entorno político-militar en el que se desarrollan los contactos, según la información recabada por el medio.
En este panorama, la combinación de contactos diplomáticos, presencia militar en la zona y la intervención de actores regionales ejemplifica la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos e Irán. Mientras continúan los preparativos para las negociaciones, ambas partes mantienen discursos abiertos a la diplomacia, aunque condicionados por la persistencia de desconfianzas y la dinámica de incidentes en el área del mar Arábigo, reportó el medio.