Un consejero del ente electoral de Honduras acusa a los partidos Liberal y Nacional de fraude

El señalamiento de conexiones entre las operaciones del sistema de conteo electrónico y la injerencia de actores extranjeros cobró protagonismo tras las recientes declaraciones emitidas en una carta pública por Marlon Ochoa, consejero del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras y representante del Partido Libertad y Refundación (Libre). Según informó Europa Press, Ochoa sostuvo que el Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) no solo quedaba expuesto a manipulaciones internas, sino que la complicidad de actores ajenos al país permitía la alteración de datos y, así, la determinación de ganadores electorales. Esta denuncia, compartida a través de la red social X, desencadenó una serie de litigios y reacciones que agudizaron la crisis institucional hondureña y centraron la atención internacional en el proceso democrático del país.

De acuerdo con Europa Press, el consejero Marlon Ochoa alegó que el TREP resultaba vulnerable tanto al acceso irregular de plataformas como a la modificación intencionada de resultados, sumado a la retención selectiva de actas y el colapso deliberado del portal. Según el documento difundido por Ochoa, estas irregularidades formarían parte de un supuesto plan organizado y ejecutado por el Partido Liberal y el Partido Nacional, quienes buscarían, junto a socios extranjeros, inclinar la balanza a su favor en los comicios. El medio señala que esta acusación llevó al resto de integrantes del CNE a tomar medidas legales inmediatas.

Tras la publicación de la misiva de Ochoa, Cossette López-Osorio, también consejera del CNE, respondió públicamente en la red social X, anunciando la presentación de nuevas acciones judiciales contra su colega, a la vez que recordó una demanda anterior por supuesta difamación y otra denuncia por once cargos de violencia contra la mujer. López-Osorio manifestó: “Responderá por todos los delitos que comete contra mí, responderá y sin inventarle pruebas falsas”, declaró, según recogió Europa Press. Esta escalada de confrontaciones internas refleja el grado de fractura institucional dentro del máximo órgano electoral de Honduras, así como el alto nivel de judicialización de las disputas entre sus miembros.

La controversia se profundizó cuando Ochoa reiteró en medios de comunicación y en sus intervenciones públicas que el Partido Liberal y el Partido Nacional se encontraban detrás de lo que calificó como un “fraude electoral organizado”. Según Europa Press, el funcionario argumentó que las fallas y vulnerabilidades tecnológicas del TREP permitían la transferencia de votos entre candidatos y el ajuste directo de los resultados oficiales, lo que, de acuerdo con sus palabras, ponía en riesgo la autenticidad de la voluntad popular expresada en las urnas. Ochoa añadió en sus declaraciones que la supuesta coalición de los partidos tradicionales con fuerzas externas incrementaba la capacidad de influir en la definición de los resultados electorales.

El enfoque internacional sobre la situación del CNE de Honduras se intensificó tras el llamado de Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, quien pidió públicamente a las autoridades hondureñas y actores políticos preservar la transparencia y autonomía del organismo electoral. Europa Press reportó que Landau subrayó lo siguiente: “El pueblo hondureño merece que se respete su voluntad y se escuche su voz”, al recalcar que la independencia del CNE era una condición indispensable para legitimar el recuento de votos. Además, recordó el apoyo que el expresidente de EE. UU., Donald Trump, prestó al excandidato presidencial Nasry Asfura y detalló que tanto el gobierno estadounidense como la comunidad internacional seguían de cerca el desarrollo de la coyuntura electoral en Honduras. “Los ojos del mundo, incluidos los nuestros, están puestos en Honduras”, afirmó Landau, citado por Europa Press.

Según detalló el medio, el Consejo Nacional Electoral de Honduras se compone de tres consejeros nombrados por el Congreso Nacional, quienes asumen mandatos de cinco años. La presidencia del organismo rota de manera periódica y, durante su gestión, sus integrantes no pueden ejercer actividades partidistas. Desde su creación en 2019, en sustitución del Tribunal Supremo Electoral, el CNE mantiene el encargo de coordinar, supervisar y asegurar la claridad de los procesos electorales en el país centroamericano.

El debate sobre las condiciones en las que el sistema TREP difunde y registra los resultados electorales coincidió con un aumento de las demandas ciudadanas y políticas por mecanismos claros y verificables para evitar irregularidades. Tanto distintos sectores sociales como la observación internacional manifestaron preocupación ante la posibilidad de que las fallas señaladas afecten la legitimidad y estabilidad institucional de Honduras. Como ha reportado Europa Press, el conflicto interno dentro del CNE ha incrementado la tensión política en el país, sumando denuncias judiciales y acusaciones públicas entre los propios responsables de custodiar la democracia hondureña.

Ochoa, al insistir en la protección de la “expresión genuina de la voluntad popular”, abogó desde sus plataformas por reforzar los mecanismos de resguardo del sufragio y alertó sobre el peligro de que cualquier manipulación socave la confianza en la representación electoral. Las controversias no se han limitado al entorno nacional: la atención internacional, la presencia de organismos multilaterales y la presión mediática han contribuido a ampliar el foco sobre el CNE y la vigencia democrática en Honduras.

El ambiente previo y posterior a los comicios nacionales refleja divisiones políticas que han permeado al órgano electoral. Como expuso Europa Press, las acusaciones cruzadas entre consejeros, la proliferación de demandas ante la justicia e intervenciones de actores externos ponen de relieve la multiplicidad de factores que influyen en el clima de polarización. Estas disputas reiteradas, sumadas a la expectativa por un proceso electoral transparente, alimentan el reclamo social por una depuración y fortalecimiento de los sistemas de registro y escrutinio. La situación ha expuesto el desafío de garantizar la estabilidad y legitimidad democráticas frente a denuncias y sospechas que han traspasado el escenario local y adquirido dimensión internacional.

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