La búsqueda de una respuesta al enigma de Amelia Earhart sumó otro resultado negativo. Una expedición estadounidense determinó que el objeto señalado como posible fragmento de su avión en el atolón de Nikumaroro, en Kiribati, era en realidad un conjunto de árboles arrastrados hasta la costa. La misión, integrada por 17 personas y apoyada en parte por Purdue University, llegó al atolón del Pacífico central después de varios días de navegación. Durante cuatro jornadas, sus integrantes examinaron aguas poco profundas próximas a la península de Taraia, donde imágenes satelitales y registros aéreos habían alimentado la hipótesis de que podía haber restos metálicos vinculados con la aeronave de la aviadora. Steve Schultz, integrante de la Universidad de Indiana, reconoció el resultado al finalizar los trabajos. “Por desgracia, no pudimos encontrar esa prueba decisiva”, dijo desde la isla, según informó The Guardian.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








