El análisis de la distribución real del gas que podría transportar el Gasoducto África Atlántico (GAA) cambia la perspectiva sobre el alcance del megaproyecto defendido por Marruecos. Según informó Europa Press, North Africa Risk Consulting (NARCO) indica que, descontando que cada país de los once por los cuales pasaría el gasoducto recibiría una fracción del volumen total, Marruecos solo tendría disponibles unos 15.000 millones de metros cúbicos de gas, de los 30.000 millones proyectados. El informe de dicha consultora sostiene que, tras cubrir las necesidades internas marroquíes estimadas en 3.000 millones para 2040, solo quedarían disponibles para exportación hacia Europa cerca de 12.000 millones de metros cúbicos, una cifra muy inferior a la exportada por Argelia, que ronda los 44.000 millones anualmente, posicionando al GAA por debajo de sus competidores regionales tanto en capacidad como en impacto potencial.
De acuerdo con Europa Press, NARCO califica esta infraestructura como un «elefante blanco», término que se utiliza para referirse a proyectos de gran envergadura económica pero de utilidad práctica cuestionable. La consultora destaca que el costoso gasoducto, que cuenta con el respaldo político del rey Mohamed VI y atravesaría una docena de países de África Occidental antes de llegar a España, requeriría de hasta 288 años para amortizar la inversión inicial. Se estima que la construcción del GAA demandará una inversión de 25.000 millones de dólares, aunque NARCO advierte que los presupuestos similares han terminado superando ampliamente las previsiones, pudiendo elevar el costo real a 38.000 millones de dólares. Para ilustrar el desafío financiero, NARCO compara el proyecto con el gasoducto Medgaz, que conecta Argelia con España, subrayando que aunque fue completado en 2009 por 1.400 millones de dólares, solo empezó a generar beneficios a partir de 2021.
El informe, al que accedió Europa Press, señala que el supuesto beneficio para los habitantes de los países atravesados por el gasoducto se encuentra sobredimensionado. Marruecos cifra en 400 millones las personas que obtendrían acceso a energía, sumando la población total de las trece naciones implicadas en el recorrido del GAA. NARCO rebaja esa cifra a aproximadamente 40 millones, considerando que la población de Nigeria ya cuenta con suministro interno y que no todos los países involucrados carecen completamente de electrificación. De este modo, el análisis sugiere que el impacto social y económico del gasoducto se presenta como mucho más limitado de lo que los promotores del proyecto aseguran.
El contexto energético en África occidental también presenta desafíos adicionales para la viabilidad del GAA, indicó Europa Press a partir del informe de NARCO. Las reservas de gas en Nigeria muestran una tendencia a la baja, con una reducción del 60% en su nivel de producción durante las últimas dos décadas. Además, cada país por el que discurre el conducto tiene el derecho de recibir un porcentaje del suministro a modo de compensación por el tránsito, siguiendo precedentes en la región como Túnez (que cobra el 5% del gas argelino a Italia) y el propio Marruecos (que retenía el 7% del gas argelino dirigido a España). Esto limita de forma significativa el volumen de gas que efectivamente llegaría a Europa mediante el GAA.
El informe de NARCO no solo cuestiona la viabilidad económica, sino que también examina los motivos geopolíticos detrás del impulso al proyecto. Geoff Porter, autor del análisis y especialista en dinámicas energéticas en el norte de África, sostiene que el interés de la monarquía marroquí radica más en fines políticos que energéticos. «Construir infraestructuras es una manera de demostrar y afirmar soberanía», afirmó Porter a Europa Press, apuntando especialmente a la política de hechos consumados en relación con el Sáhara Occidental. Según Porter, tanto la directora de la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas Marroquí (ONHYM), Amina Benkhadra, como la ministra de Transición Energética, Leila Benali, estarían conscientes de las dificultades del proyecto, pero se verían obligadas a sostenerlo públicamente.
Europa Press también recoge la comparación del GAA con el Gasoducto África Occidental (WAGP), que transporta 5.000 millones de metros cúbicos desde Nigeria hacia Togo, Benín y Ghana, con un costo que ascendió a 900 millones de dólares, superando en un 52% el presupuesto inicial. Según NARCO, si se replica la tendencia de sobrecostes, el proyecto del GAA podría convertirse en uno de los más costosos a nivel mundial en su tipo.
La rivalidad estratégica entre Marruecos y Argelia añade un componente geopolítico esencial al proyecto, resaltó Europa Press citando el análisis de NARCO. El GAA compite directamente con el Gasoducto Transahariano (TSGP), impulsado por Argelia, que uniría Nigeria y Europa a través de Níger. Porter concluye en su informe que la alternativa argelina resulta más viable técnicamente: solo deberá atravesar dos países (Nigeria y Níger) y su itinerario sería terrestre, lo que facilita la construcción respecto a un trazado submarino. El trayecto más corto y la necesidad de solo una estación adicional de compresión simplifican el proyecto frente a los retos logísticos y multiplicidad de estados implicados en el caso marroquí.
Respecto a los riesgos asociados a la seguridad, Porter matiza en declaraciones recogidas por Europa Press que, aunque Níger enfrenta inestabilidad debida a la presencia de grupos armados, el trazado subterráneo del gasoducto limitaría los puntos vulnerables principalmente a las estaciones de compresión, que son defendibles.
El análisis advierte sobre las estrategias de comunicación empleadas por Rabat. Marruecos presenta el GAA como una acción orientada al desarrollo económico y la estabilidad social para África Occidental, región cercana al Sahel y con elevados flujos migratorios. Porter prevé la posibilidad de que Marruecos acceda a fondos europeos con el argumento de que el proyecto podría contribuir a limitar las causas de la migración irregular hacia Europa, una narrativa que no utiliza Argelia para su propia propuesta. Según aseguró Porter a Europa Press, «Argelia no está pidiendo ayuda y tiene el dinero para construir el gasoducto mañana mismo», precisando que las dificultades argelinas visitarían la cooperación con Níger y la capacidad de Nigeria para mantener su oferta exportable.
A través del análisis de todos estos factores, la consultora concluye que el proyecto del gasoducto impulsado por Rabat presenta obstáculos importantes en materia de viabilidad económica, sostenibilidad energética y capacidad de impacto. El informe sugiere que las motivaciones políticas superan a los argumentos técnicos y económicos, ubicando al megaproyecto en un escenario de controversia donde convergen intereses de soberanía, competencia regional y aspiraciones de liderazgo energético.