En la base de una formación rocosa aislada de la selva de Mucajaí, en el estado brasileño de Roraima, investigadores de la Universidad Estatal Paulista (Unesp) identificaron dos nuevas especies de escorpiones, tras expediciones realizadas durante varios años y una búsqueda nocturna con linternas ultravioleta en octubre de 2022.
Los arácnidos fueron nombradosCayooca puchusy Brotheas cernii, de acuerdo con el estudio publicado en Diversityy divulgado por Manuela B. Pucca, profesora de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Araraquara de la Universidad Estatal Paulista (Unesp), y Felipe Costa, estudiante de Farmacia de la misma institución, en un artículo en The Conversation. El hallazgo ocurrió cerca de la Cachoeira do Evandro, donde el equipo estudió ejemplares de distintas edades y sexos.
Los científicos describieron el momento de localización nocturna: “Los pequeños animales comenzaron a brillar ante nuestros ojos”, debido a la fluorescencia natural del cuerpo de los ejemplares bajo la luz ultravioleta.
La revisión física respaldó el hallazgo
La detección con este tipo de luz fue una de las etapas de un proceso que no se limitó solo al trabajo de campo. Luego de las colectas, los investigadores compararon los animales con especies ya registradas y revisaron sus rasgos físicos para establecer si se trataba de ejemplares desconocidos.
El análisis incluyó el tamaño, la coloración, la granulación corporal y otras estructuras que se utilizan para clasificar variedades. La granulación se refiere a pequeñas elevaciones presentes en la superficie del cuerpo, mientras que las carenas son líneas o crestas elevadas que también ayudan a diferenciar a unos ejemplares de otros.
Los especialistas de la Universidad Federal Rural de Pernambuco, el Instituto Butantan y la Universidad Nacional Autónoma de México participaron en la revisión de esas características. Según los autores, “este conjunto de evidencias sustenta la descripción de dos especies como nuevas para la ciencia”.
Las dos poblaciones pertenecen a la familia Chactidae, un grupo de escorpiones distribuido principalmente en el continente americano y con presencia destacada en zonas neotropicales. En Brasil, esta familia se encuentra sobre todo en la Amazonía e incluye, entre otros, los géneros Brotheas y Cayooca.
Dos especies diferenciadas por sus rasgos
Cayooca puchus mide entre 3,2 y 5,1 centímetros. El nuevo ejemplar se distingue de variedades cercanas por una granulación corporal más densa y por carenas ventrales más marcadas.
El nombre puchus remite a pucheros, una expresión española asociada con una reacción de sorpresa, elegida para registrar la impresión que produjo la identificación.
Por su parte, Brotheas cerniialcanza entre 4,5 y 5,7 centímetros y presenta un cuerpo más pequeño y una granulación más intensa que la de especies similares. Su denominación homenajea al biólogo Felipe Augusto Cerni y a su familia, en reconocimiento a sus aportes a los estudios sobre venenos de escorpiones.
Hasta ahora, ambos tipos solo fueron registrados al pie de un inselberg, una elevación rocosa aislada dentro de la selva. Esa localización no permite afirmar que vivan exclusivamente en ese lugar, ya que futuras campañas podrían hallar otras poblaciones en áreas todavía no muestreadas.
El aislamiento del ambiente podría ayudar a explicar las diferencias: cuando los grupos de animales intercambian menos genes entre sí, las variaciones genéticas pueden acumularse con el tiempo y favorecer barreras reproductivas. Los autores aclararon que estudios específicos deberán confirmar si ese proceso influyó en la aparición de estas especies.
El hallazgo expone vacíos de conocimiento
La investigación señala que Roraima aún tiene zonas con escaso relevamiento de fauna. En biología, la “laguna lineana” describe la falta de tipos reconocidos por la ciencia, mientras que la “laguna wallaceana” alude al desconocimiento sobre la distribución geográfica de los seres vivos.
El registro de dos taxones en un mismo sitio refuerza la posibilidad de que existan otros animales sin catalogar en la Amazonia. “Describir una especie es el primer paso para reconocer su existencia”, indicaron los investigadores, quienes advirtieron que algunas poblaciones pueden desaparecer antes de ser identificadas debido a la presión ambiental.
Estos animales también son relevantes para la salud pública brasileña: en 2025, el país registró 225.695 accidentes con escorpiones, una cifra equivalente a más del 65% de los casos notificados ese año por animales venenosos.
La mayor incidencia se concentró en las regiones Nordeste y Sudeste, mientras que en el Norte la variedad Tityus obscuruses la principal asociada a accidentes y muertes.
Las nuevas especies no figuran entre las de mayor importancia médica. Aun así, sus venenos ya están bajo análisis por su posible utilidad en insecticidas y aplicaciones farmacéuticas o biomédicas.
Los ejemplares vivos permanecieron en la Universidad Federal de Roraima por su sensibilidad a la temperatura y la humedad; las muestras de veneno fueron enviadas a la Unesp para su estudio. Las próximas expediciones también buscarán arañas y chinches besuconas en la región.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












