El jueves 1 de octubre, Tavus, un laboratorio de IA de San Francisco, presentó Griffin y lo anunció como el primer modelo que pasa el test de Turing en video. En un estudio propio, 26 de 54 participantes creyeron que su interlocutor en una videollamada de un minuto era humano. Su sistema anterior había convencido a uno de 41.La cifra viajó por X en horas. Lo que casi nadie leyó fue la letra chica del protocolo, publicada por la propia empresa.A los participantes, reclutados en una plataforma de investigación, les dijeron que iban a hablar con otro participante sobre qué esperaban del año. Nadie les avisó que podía haber una máquina. La pregunta de si habían sospechado llegó recién al final de la encuesta. Más de la mitad dijo que ni se le había cruzado por la cabeza.Eso no es un test de Turing.
Una IA convenció a la mitad de quienes hablaron con ella por video: a ninguno le avisaron que podía ser una máquina








