
Una delfín hembra llamada Fraggle fue filmada mientras cargaba a su cría muerta durante varios días en aguas del océano Índico.
Las imágenes fueron registradas por la organización australiana Geographe Marine Research, que estudia y conserva la vida marina, y mostraron a la madre permaneciendo junto al cuerpo mientras otros ejemplares la acompañaban.
Según explicaron los investigadores, la cría solo tenía dos semanas y presentaba una elevada frecuencia respiratoria que indicaba que era poco probable que pudiera sobrevivir.
El caso volvió a poner bajo análisis el comportamiento de los estos animales frente a la muerte y los científicos estudian si pueden atravesar procesos similares al duelo.
Cómo es el duelo de los delfines
Los delfines son animales sociales que viven en grupos y desarrollan vínculos duraderos entre sus integrantes, especialmente entre madres y crías. Por esa razón, los científicos estudian desde hace décadas cómo reaccionan ante la muerte de sus compañeros.
En el caso de Fraggle, registrado por Geographe Marine Research, los especialistas observaron que transportó el cuerpo sobre su lomo durante seis días aproximadamente. La organización explicó que las madres delfín pueden cargarlas por períodos prolongados, aunque finalmente deben abandonarlas para continuar con actividades esenciales como alimentarse.
Los especialistas detallaron que este comportamiento ya fue observado en otras especies de cetáceos. Aunque todavía no pueden determinar con exactitud qué emociones experimentan, la permanencia junto a un ejemplar muerto y la dificultad para separarse del cuerpo son conductas que muchos especialistas relacionan con una respuesta de duelo.
Sin embargo, uno de los principales desafíos es diferenciar una reacción emocional de otros comportamientos naturales, como el instinto de protección o el reconocer que otro animal falleció.
El investigador Joan Gonzalvo, del Instituto de Investigación Tethys de Italia, documentó a una madre delfín nariz de botella en el golfo de Ambracia, Grecia. Según describió, la hembra permaneció junto a su cría fallecida durante dos días e intentó mantenerla en la superficie del agua.
«La madre nunca se separó de la cría y la tocaba suavemente con su hocico y aletas pectorales», relató Gonzalvo y añadió: «Parecía incapaz de aceptar la muerte».
También existen registros similares en orcas, que forman parte de la familia de los delfines y son consideradas una de las especies con mayor capacidad cognitiva.
Uno de los casos más conocidos ocurrió frente a las costas del estado de Washington, en Estados Unidos, donde una madre fue observada empujando y sosteniendo a su cría muerta durante horas.
Según profesionales del Centro de Ciencias Pesqueras del Noroeste de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la hembra recuperaba el cuerpo cada vez que se alejaba de ella.
El biólogo especializado en vida silvestre Brad Hanson, integrante de esa entidad, destacó: «Es increíblemente triste. Refleja los fuertes lazos que unen a estos animales, y como padre, uno solo puede imaginar el estrés emocional que deben sufrir al presenciar estos sucesos».
Además, algunos estudios analizaron las características del cerebro de los cetáceos para comprender su capacidad emocional. Investigaciones sobre delfines, orcas y ballenas identificaron neuronas de von Economo, conocidas como neuronas en huso.
Estas estructuras están relacionadas en los seres humanos con procesos como la empatía, la percepción de emociones y la interacción social. También fueron encontradas en los grandes simios y los elefantes.
Los expertos consideran que su presencia, junto con la capacidad para formar grupos organizados y mantener vínculos familiares, puede ayudar a explicar por qué presentan comportamientos asociados a la pérdida.
