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    Venden por US$1.18 millones una propiedad histórica de Recoleta con cinco dormitorios, tres chimeneas y casi 400 metros cuadrados

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    Venden por US.18 millones una propiedad histórica de Recoleta con cinco dormitorios, tres chimeneas y casi 400 metros cuadrados

    En Marcelo T. de Alvear al 1700, frente a la Plaza Rodríguez Peña, salió a la venta una propiedad de arquitectura señorial por US$1.180.000 que vuelve a poner en primer plano una historia que combina patrimonio, fortuna familiar y uno de los nombres más reconocidos de la arquitectura argentina. El departamento forma parte de un edificio diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo, autor de obras emblemáticas como la sede central del Banco Nación, el Hotel Provincial de Mar del Plata y el Hotel Llao Llao, en Bariloche.

    La historia del inmueble está ligada a Juana González, viuda del empresario y banquero Bartolomé Devoto, hermano de Antonio Devoto, quien cedió tierras para el desarrollo de lo que hoy se conoce como Villa Devoto. Tras la muerte de su esposo, en 1920, Juana quedó al frente de un importante patrimonio familiar y encontró en el Real Estate una forma de preservar y ampliar esa fortuna.

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    Bustillo (quien nació en 1889 y falleció también en CABA en 1982) tuvo un papel central en esa etapa. Además de diseñar propiedades vinculadas con la familia, aconsejó a Juana invertir en ladrillos. La empresaria siguió esa recomendación y destinó parte de su patrimonio a construir viviendas para renta. También colaboró con obras de caridad y de bien público. La relación entre ambas familias tuvo otro vínculo: un hermano del arquitecto se casó con María Rosa Devoto, hija de Juana y Bartolomé.

    El edificio de Recoleta, de la década de 1920, conserva una fachada señorial de inspiración francesa y forma parte del patrimonio arquitectónico de la Ciudad. Frente a la Plaza Rodríguez Peña, proyectada por el paisajista Carlos Thays, la propiedad combina la impronta de época con vistas abiertas a un espacio verde que constituye uno de sus principales diferenciales.

    Ahora, el departamento vuelve al mercado con un precio de publicación de US$1.180.000. Tiene 369 m2 cubiertos y una superficie total de 397 m2. A esa cifra se pueden sumar dos cocheras en el edificio contiguo, que se ofrecen por separado a US$50.000 cada una. Se trata de un atributo poco habitual en los edificios antiguos de la zona.

    La vivienda fue reciclada integralmente hace dos años, con renovación de cañerías e instalación eléctrica. La propuesta busca conservar los elementos originales y sumar comodidades actuales. Martín Pinus, fundador y director de Martín Pinus Real Estate, explicó que el valor responde a la combinación de arquitectura histórica de autor, amplitud, actualización y vistas al verde, en un segmento donde las propiedades comparables son escasas.

    Un interior con detalles de época

    El departamento cuenta con ocho ambientes, un gran living y comedor con vista a la plaza, toilette de recepción, family o estar, cinco dormitorios —dos en suite y dos en semisuite—, cocina moderna con isla central, comedor diario y lavadero independiente. También dispone de baulera y bodega para vinos en el sótano, además de dos habitaciones y un lavadero en la terraza que requieren refacción.

    La distribución y los materiales conservan parte del carácter original. Entre los detalles sobresalen los pisos de madera, los zócalos de mármol, las molduras artesanales, las terminaciones en piedra París y las grandes aberturas curvas con vidrio repartido, de estilo francés. En el sector de recepción, los techos abovedados de medio cañón aportan volumen y jerarquía a los ambientes.

    La propiedad también conserva tres chimeneas en funcionamiento, con frentes de mármol. El hall de entrada, con puertas de doble hoja vidriadas, comunica con el salón principal y refuerza el estilo señorial del conjunto.

    “Es como un palacio en un metraje mucho más reducido, pero que a la vez no pierde la calidez y la intimidad del hogar”, describió Pinus al referirse a la combinación de escala, materiales y distribución.

    La unidad tiene agua central y calefacción por radiadores eléctricos. El edificio cuenta con encargado con vivienda, mientras que los gastos comunes representaron otro punto a considerar para el comprador: las expensas de septiembre ascendieron a $1.400.000.

    “Este departamento no es para cualquiera”

    Por motivos de privacidad, se reserva la identidad del actual propietario, quien recordó que la primera vez que ingresó al departamento, sintió que había encontrado el lugar que buscaba. Relató: “Yo me acuerdo la primera visita, cuando me trajo la inmobiliaria, cuando abrieron la puerta y vi la recepción y dije: Este es mi departamento. Absolutamente”.

    Su búsqueda tenía una condición particular: encontrar una propiedad con ese estilo parisino que lo había cautivado durante sus viajes. Otro de los detalles que lo convencieron fue la firma de Alejandro Bustillo en la entrada del edificio. “Otra de las cosas que me enamoró es la firma que lleva en la entrada, que es de Don Bustillo, que ha hecho obras tan emblemáticas”, contó.

    Tras la compra, decidió renovar los interiores para adaptar la vivienda a las necesidades actuales sin perder el carácter histórico de la construcción. “Decidimos hacer modificaciones para hacer esta hermosa obra de Bustillo, que ya tiene 100 años, transformarla en un departamento interiormente moderno, confortable para nuestro uso”, explicó.

    El propietario incorporó muebles de diseño y piezas heredadas de ambas familias, que conviven con los detalles originales. Dijo: “Tienen la historia familiar”. Y concluyó: “Merece alguien que le guste esto. Alguien que aprecie esto. Obviamente no es para cualquiera”.

    El valor de vivir en un edificio protegido

    El inmueble cuenta con protección cautelar dentro del Área de Protección Histórica (APH), una condición que resguarda su valor arquitectónico y limita las intervenciones sobre la fachada y determinados componentes estructurales. Para Pinus, lejos de ser una desventaja, ese marco constituye un diferencial para quienes buscan una propiedad con identidad y un entorno que conserve su carácter.

    El reciclaje interior ya realizado representa otra ventaja comercial. El comprador puede acceder a una vivienda con instalaciones renovadas y comodidades contemporáneas, sin tener que afrontar desde el inicio una obra integral.

    Quiénes buscan propiedades de este tipo

    El perfil de interesados, según Pinus, incluye compradores argentinos y extranjeros que valoran las propiedades irrepetibles, familias de alto poder adquisitivo que necesitan ambientes amplios y miembros del cuerpo diplomático. Se trata de un público que prioriza la arquitectura, la ubicación y la identidad del inmueble, además de sus condiciones de uso.

    El mercado de departamentos grandes y de categoría en Buenos Aires mostró una reactivación desde comienzos de 2024, de acuerdo con el análisis del corredor (actualmente en CABA según datos del Colegio de Escribanos porteños se venden 6.000 propiedades en promedio mensual).

    En Recoleta, la disponibilidad de unidades amplias en edificios de calidad constructiva y con historia permite acceder a un producto diferente de los desarrollos nuevos, cuyo valor puede ser superior en determinadas zonas.

    La brecha entre el precio publicado y el valor final de cierre depende de cada operación. Sin embargo, Pinus sostuvo que “las unidades singulares, recicladas, con vistas abiertas y posibilidad de cochera suelen tener un margen de negociación menor, debido a la escasez de propiedades comparables”.

    En cuanto al costo de mantenimiento, las expensas de $1.400.000 mensuales deben evaluarse en relación con la superficie, los servicios del edificio y el perfil del comprador. A esto se suma la inversión adicional que implicaría adquirir las dos cocheras, por un total de US$100.000.

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    La propiedad autoría de Bustillo, cuenta con historia ligada a una familia de empresarios. Juana González apostó por el ladrillo como inversión y mandó construir varias propiedades en Recoleta, entre ellas otra que todavía se conserva en la misma manzana que el departamento de Marcelo T. de Alvear. Originalmente, estos inmuebles se destinaban al alquiler, hasta que la Ley de Propiedad Horizontal, sancionada en 1948, permitió que muchos inquilinos se convirtieran en propietarios de sus viviendas.

    Pinus concluyó: “En el segmento premium, las propiedades únicas, recicladas, con vista abierta o frente a espacios verdes que no cambiarán, convalidan valores de cierre muy cercanos al precio de publicación”.

    Fuente: TN – Economía — ver publicación original.

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