La ofensiva fiscal de Xi Jinping sobre el patrimonio extranjero de grandes fortunas chinas amenaza con alterar la actividad de bancos, asesores y mercados inmobiliarios en Hong Kong, Singapur, Japón y Estados Unidos. El nuevo gravamen alcanza dividendos e intereses obtenidos a través de fideicomisos fuera de China. Según informó el Financial Times, las autoridades chinas empezarán a cobrar desde el 22 de octubre una tasa de 20% sobre esos ingresos. La medida incluye activos heredados y situaciones en las que un ciudadano chino deja de ser residente fiscal en el país. La decisión afecta a personas con alto patrimonio que utilizaron estructuras internacionales para administrar inversiones, empresas y sucesiones familiares. El Gobierno comunicó en julio que revisará ganancias correspondientes al período 2023-2025 y concedió 90 días para regularizar la situación.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








