EN VIVO La Mega 98.9 FM Facebook · Mega Éxitos 98.9 WhatsApp
Jueves 22 de octubre Sierra Grande · Río Negro
Sierra Grande
--° Cargando clima…
    Último momento
    Patricia Bullrich: “Estoy preparada para ser presidente, pero una tiene que saber esperar su momento”Video: Karina y el bloque libertario le cantaron el “feliz cumpleaños” al presidente Javier MileiDe qué murió Sahara Ray: la dura etapa que atravesó la modelo antes de fallecer a los 34 añosEl riesgo país argentino vuelve a superar los 700 puntos ante un complejo escenario externoLa mayor petrolera del mundo evacuó a su principal refinería por los ataques hutíes mientras sube el precio del barril de crudoDura advertencia de un economista: “Si el consumo y la inversión no arrancan, vamos a terminar votando en recesión”“Quería inspirar a otros a desafiar sus propias limitaciones”: un entrenador logró el récord de más flexiones de brazos en 3 minutosRío Bot y Nahuel articulan respuestas para mejorar la atención a vecinos y turistas en Bariloche | Prensa y Comunicación

    ¿Y si, en lugar de ser mi propio jefe, fuera mi propio empleado?

    Publicidad
    MEGASTUDIO
    abertura
    promo
    lubri
    pana
    ¿Y si, en lugar de ser mi propio jefe, fuera mi propio empleado?

    Una de las frases más repetidas por quienes dejan una empresa para iniciar una actividad independiente es: “Ahora soy mi propio jefe”. La expresión transmite libertad. No hay horarios impuestos, pedidos de autorización, evaluaciones de desempeño ni decisiones tomadas por otros. Uno puede elegir cómo organizar su tiempo, con quién trabajar y qué proyectos aceptar. Pero esa libertad también puede esconder una dificultad. Al convertirse en su propio jefe, uno puede terminar ejerciendo ese rol con una indulgencia que difícilmente admitiría en una organización ajena. Tolera sus propios incumplimientos. Posterga decisiones. Cambia prioridades según el estado de ánimo. Confunde flexibilidad con falta de método. Acepta explicaciones que probablemente no consideraría suficientes si provinieran de un colaborador. Quizás convenga invertir la frase. En lugar de decir “soy mi propio jefe”, podríamos probar con otra definición: “soy mi propio empleado”. El cambio parece pequeño, pero produce consecuencias concretas.

    Fuente: infobae/economia — ver publicación original.

    Publicidad
    RADIO
    ten
    isp

    Más de Economía

    Ver todas →
    EN VIVOLa Mega 98.9 FM