Pollo al curry y flan con dulce de leche. Ese fue el menú de la cena en la casa del ministro Federico Sturzenegger, en abril, con el canciller Pablo Quirno en la mesa y empresarios como Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, entre los invitados. El invitado de lujo era Peter Thiel, inversor, tecno magnate libertario con ideas bastante polémicas –como que la democracia y la libertad no son compatibles– y dueño de un patrimonio personal que ronda los USD 40.000 millones. Cena de cortesía para un turista ilustre, una de las mentes de más peso de Silicon Valley –primer inversor en Facebook y fundador de PayPal y Palantir, entre otras empresas– que se convirtió en personalidad destacada del país por algunos meses. Thiel no paró en su breve rapto local.
Clima de Negocios: el “efecto Peter Thiel” y cómo Argentina se volvió atractiva para una polémica élite de magnates libertarios








