A casi veinte años del triunfo que la convirtió en la primera mujer presidenta elegida por el voto directo, Cristina Fernández de Kirchner sigue instalada como una de las principales figuras políticas del país. Ni Mauricio Macri ni Javier Milei ni mucho menos Alberto Fernández lograron desplazarla del teatro político. Tampoco parecen haberla apartado de la escena la condena a prisión por corrupción ni la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos que dejó firme la Corte Suprema. Se acerca 2027 y la expresidenta se prepara para tratar de conducir la interna peronista desde su encierro, en San José 1111, cuando no para ser candidata, aunque más no sea una amenaza testimonial. Cuenta con algunas resistencias internas, pero tiene un aliado inestimable: el propio gobierno.
La batalla imaginaria de Javier Milei y las conjeturas sobre la decisión que podría tomar Cristina Kirchner








