Los investigadores de la Universidad de California en San Diego identificaron cómo una modificación genética permitió que las mariposas incorporaran una célula adicional para captar luz en cada unidad de sus ojos compuestos y cómo el cerebro aprovechó neuronas disponibles para procesar esa nueva señal visual. El trabajo, publicado en Science Advances y divulgado por Earth.com, se centró en la visión del color de estos insectos, que utilizan para localizar flores y reconocer posibles parejas. Los científicos analizaron el desarrollo ocular de la mariposa dama pintada (Vanessa cardui) y reprodujeron parte de ese proceso en moscas de la fruta mediante edición genética. Una célula extra para detectar colores Los ojos compuestos de la mayoría de los insectos están formados por cientos de pequeñas unidades visuales. Cada una contiene receptores capaces de detectar la luz, denominadas fotorreceptores.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








