A principios del siglo XXI, saber usar una planilla de cálculo o navegar por internet se consideraba un diferencial competitivo en el currículum. Con el tiempo, esa distinción desapareció: pasó a ser un requisito básico. Hoy estamos presenciando un cambio cultural y profesional idéntico, pero a una velocidad exponencial. La inteligencia artificial ha dejado de ser una simple “herramienta de software” a la que recurrimos puntualmente para convertirse en una habilidad cognitiva y estratégica fundamental. Tratar a la IA como un simple software —un bot al que le hacemos una consulta aislada cuando nos acordamos— es un error de diagnóstico. Las herramientas se abren y se cierran; las habilidades se integran a la forma de pensar, priorizar y resolver problemas. Estamos presenciando un cambio cultural y profesional idéntico, pero a una velocidad exponencial Decir que la IA es una habilidad significa que requiere mucho más que saber apretar un botón.
Saber usar IA con criterio: la habilidad que redefine el mercado laboral








