China y Estados Unidos han construido, en apenas unos años, algo que los historiadores del futuro podrían reconocer como un nuevo tipo de imperio. Así lo plantean el historiador Niall Ferguson, la investigadora Lisa Klaassen y el exdirector de Google Eric Schmidt en un ensayo publicado en Foreign Affairs, donde sostienen que el dominio de ambas potencias ya no se limita al territorio, las rutas comerciales o el espacio aéreo, sino que se extiende sobre el conocimiento mismo. Según los autores, al controlar los grandes modelos de lenguaje, los semiconductores, la infraestructura física y el capital que sostienen la cognición artificial avanzada, Pekín y Washington no solo alcanzan nuevos niveles de poder económico y militar: también fijan los términos de todo progreso científico e intelectual futuro. El término “superpotencias de la IA”, advierten, resulta insuficiente para describir la influencia que ambos rivales ejercen sobre el resto del mundo.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








