El Partido Comunista Chino (PCCh) reforzará la vigilancia sobre sus cuadros dirigentes y controlará más de cerca su patrimonio, sus relaciones y su actividad en línea para prevenir la corrupción o la deslealtad, según un documento publicado este domingo.
El texto, una decisión del Comité Central, el órgano que dirige al Partido entre congresos, se difundió pocos días después de que el jueves terminara el plenario anual en Beijing. La reunión se centró en la gobernanza y la lucha contra la corrupción y aprobó la expulsión de 33 miembros.
Qué dice el documento
El texto pide que se hagan verificaciones cuando el patrimonio y los gastos de las familias de los dirigentes “superen claramente sus ingresos normales”, que se conozcan mejor sus “relaciones sociales” y que se refuerce la supervisión de las “actividades comerciales” de cónyuges, hijos y parejas. También promete combatir la corrupción que involucre monedas virtuales o flujos financieros internacionales, e intensificar el control sobre las “actividades en línea de los miembros del Partido”.
En paralelo, el documento aboga por mejorar la “democracia” interna: delimitar la autoridad de los responsables y garantizar que se puedan expresar opiniones divergentes cuando se toman decisiones. Pide “escuchar atentamente” esas opiniones, evitar “el paternalismo” y no “sustituir su opinión personal por la decisión colectiva”.
Una purga récord
El plenario, el quinto del actual Comité Central, expulsó a 33 altos cargos por “graves violaciones de la disciplina y la ley”, la cifra más alta registrada, según medios internacionales. Dieciséis son militares. Entre ellos figuran Zhang Youxia, hasta hace poco el general de mayor rango del país, y Liu Zhenli, ex jefe del Estado Mayor Conjunto. También fue confirmado el caso de Liu Jianchao, ex jefe del departamento internacional del Partido, a quien se mencionaba como posible canciller y que no se veía en público desde agosto de 2025.
La asistencia al plenario fue la más baja en los 14 años de Xi Jinpingnen el poder: acudieron 279 de los miembros titulares y suplentes, y numerosos ausentes estarían bajo investigación. Mientras tanto, Zhang Shengmin, quien lideró el trabajo anticorrupción del ejército, fue ascendido al Politburó.
El comunicado reconoció que el liderazgo del Partido “en ocasiones se debilitó o vació” y prometió “volver el cuchillo hacia adentro”.
Una campaña de más de una década
Desde que Xi llegó al poder en 2012 impulsó una intensa campaña contra la corrupción. Un alto funcionario del comité de disciplina dijo el viernes que casi ocho millones de personas, más de 960 de ellas altos cargos, fueron sancionadas en ese período. En los primeros nueve meses de 2026, el organismo castigó a unas 680.000, según el Partido.
Numerosos analistas señalan que la campaña también permitió apartar a disidentes y rivales de Xi, quien prepara el terreno para un cuarto mandato. El 21.º Congreso del Partido, que se celebrará en Beijing en la segunda mitad de 2027, decidirá si lo obtiene y quién integra la nueva cúpula.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












