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    Más allá de los ronquidos: qué señales de la apnea del sueño pueden pasar inadvertidas, según un experto

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    Más allá de los ronquidos: qué señales de la apnea del sueño pueden pasar inadvertidas, según un experto

    Una persona puede acostarse a las diez, despertarse a las seis y aun así levantarse sin energía. Mark Hyman, especialista en medicina funcional, describió esa situación como una posible consecuencia de interrupciones nocturnas que pasan inadvertidas mientras alguien duerme.

    En un episodio de Office Hours, el médico Hyman planteó una inquietud frecuente: por qué alguien puede dormir ocho horas y despertarse agotado.

    Explicó que la cantidad de horas en la cama no basta para medir la calidad del descanso cuando la respiración se interrumpe varias veces durante la noche.

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    Ocho horas de sueño no siempre implican un descanso reparador

    Hyman describió la apnea obstructiva del sueño como un problema en el que la respiración puede detenerse o reducirse mucho mientras una persona duerme. Cuando el paso del aire se estrecha o se cierra, el cerebro detecta esa dificultad y provoca breves despertares para recuperar la respiración.

    Aunque la persona no recuerda esos momentos al levantarse, el descanso queda interrumpido. El médico diferenció la apnea, que implica la detención, de la hipopnea, que consiste en una reducción importante del aire que entra y sale.

    También mencionó un registro de los estudios del sueño que cuenta estos episodios por cada hora de descanso. “La pregunta no es solo cuánto tiempo duermes, sino qué le ocurre a tu cuerpo durante esas ocho horas”, sostuvo.

    Los síntomas no se reducen a los ronquidos fuertes

    Los ronquidos intensos, los jadeos nocturnos y las pausas respiratorias advertidas por otra persona figuraron entre las señales que justifican una consulta, según Hyman.

    También incluyó la boca seca al despertar, los dolores de cabeza por la mañana, la somnolencia durante el día, la dificultad para concentrarse, los despertares para orinar y la presión arterial difícil de controlar.

    El médico cuestionó la idea de que este problema afecte solo a hombres de mediana edad con sobrepeso. Afirmó que una persona delgada o activa también puede tener apnea del sueño.

    En las mujeres, agregó, el cansancio persistente, los dolores de cabeza o el insomnio pueden ser algunas de las manifestaciones. Por eso, pidió no considerar el agotamiento continuo como una consecuencia inevitable de la rutina.

    El peso puede influir, pero no explica todos los casos

    Hyman señaló que el exceso de peso puede reducir el espacio para el paso del aire, sobre todo por la acumulación de grasa alrededor del cuello.

    También describió un círculo difícil de cortar: dormir mal puede generar cansancio, complicar la actividad física y aumentar el apetito, mientras el aumento de peso puede empeorar las dificultades para respirar durante la noche.

    Sin embargo, aclaró que el peso no es la única explicación. La forma de la mandíbula, la posición de la lengua, el tamaño de las amígdalas, el cuello y el rostro pueden afectar la respiración.

    La congestión nasal persistente, las alergias y los problemas en los senos paranasales también requieren evaluación. “Decirle a cada paciente que solo baje de peso no es suficiente”, afirmó.

    El diagnóstico requiere estudios, no solo dispositivos personales

    Hyman recomendó no sacar conclusiones a partir de una grabación de ronquidos, un reloj inteligente o la propia sensación de haber descansado. Esas herramientas pueden dar una señal de alerta, pero no confirman el problema.

    Según explicó, el diagnóstico requiere estudios realizados en el hogar o en un centro especializado, donde se registran el nivel de oxígeno, la actividad del corazón y las etapas del sueño.

    El médico agregó que algunas personas con episodios frecuentes no advierten cuánto se ha alterado su descanso. “Si están las señales de advertencia, hay que hacerse estudios, no adivinar”, dijo. De ese modo, ubicó la evaluación médica antes de decidir un tratamiento o modificar hábitos.

    El CPAP puede acompañarse de otras medidas

    Hyman explicó que el CPAP es un equipo que aplica presión continua de aire para ayudar a mantener abierta la vía respiratoria mientras la persona duerme. Planteó que su uso no impide buscar las causas del problema y lo comparó con apagar un incendio antes de investigar cómo había empezado.

    “El CPAP puede proteger tu respiración esa noche y tu salud, mientras se busca por qué aparece la apnea”, señaló. También mencionó ajustes en la máscara, la humedad y la presión del equipo para facilitar su uso.

    Entre otras opciones, nombró aparatos que adelantan la mandíbula, dormir de lado, ejercicios para la lengua y la boca, intervenciones sobre ciertas estructuras del cuerpo y dispositivos implantados en casos seleccionados.

    Añadió que bajar de peso, reducir el consumo de alcohol, dejar de fumar o tratar la congestión nasal pueden mejorar el cuadro en algunas personas. De todos modos, pidió no dejar un tratamiento sin repetir los estudios necesarios para comprobar los cambios.

    Fuente: Infobae — Salud — ver publicación original.

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