El biólogo Gary Brecka y el empresario Shervin Jafarieh debatieron sobre la relación entre los microorganismos, la alimentación y los suplementos en un episodio del pódcast Ultimate Human with Gary Brecka.
La conversación se desarrolló mediante intercambios sobre agricultura, digestión y hábitos cotidianos, con recomendaciones que ambos presentaron desde sus propias experiencias y enfoques.
El entrevistado, cofundador de una reconocida marca de suplementos y productos de bienestar, sostuvo que “todo nuestro estado mental y emocional está dictado por la capacidad de salud de nuestro microbioma”. El microbioma es el conjunto de microorganismos que viven en distintas partes del cuerpo, especialmente en el intestino.
Brecka vinculó esa idea con el deterioro de los suelos y la distancia entre la producción de alimentos y las personas. Según planteó, el microbioma del suelo y el intestinal mantenían antes una relación más cercana.
La conversación asoció la alimentación con la salud del suelo
El invitado relató que creció en La Jolla, California, donde se interesó desde niño por el cultivo de alimentos, la agricultura biodinámica y las enseñanzas de Rudolf Steiner, filósofo y fundador de la antroposofía. Definió la biodinámica como una práctica que considera las condiciones del suelo, los ciclos naturales y el modo de cultivo para mejorar la calidad de los insumos.
Jafarieh cuestionó que la comida se haya convertido en “una mercancía marginal” y propuso que los niños aprendan a cultivar. Para él, ese aprendizaje aporta responsabilidad y permite comprender el trabajo que demanda obtener frutas y verduras.
En ese punto, mencionó la reducción de la población de bisontes en América del Norte durante el siglo XIX y aseguró que esos animales contribuían a remover y fertilizar el suelo, además de intervenir en ciclos de agua y minerales. Brecka coincidió con la visión de que los ecosistemas agrícolas y humanos están conectados.
Ambos sostuvieron que la industrialización, las ciudades y los sistemas de producción actuales alejaron a las personas de esa relación con la naturaleza. El empresario dijo que esa distancia explica, según su postura, la mayor dependencia de suplementos para compensar deficiencias de nutrientes.
Hábitos para una mejor digestión
La charla dedicó varios minutos a la digestión y a la forma de comer. Brecka afirmó que muchas personas ingieren alimentos con rapidez y en grandes bocados, lo que a su criterio puede dificultar la acción de las enzimas digestivas y asociarse con malestares como hinchazón, gases o estreñimiento.
“La gente relaciona esos síntomas con la comida, no con la forma en que comió”, dijo el conductor. El invitado coincidió y planteó que la masticación permite procesar mejor los alimentos antes de que lleguen al estómago.
El empresario también recomendó evitar grandes cantidades de bebidas durante la alimentación, porque consideró que pueden diluir los ácidos gástricos. Además, propuso comer con más calma y atención: “La comida es información. El cuerpo aprende de ella”.
En relación con el microbioma, Jafarieh sugirió evaluar dietas de eliminación, que consisten en retirar temporalmente determinados productos para observar posibles reacciones. También mencionó los análisis de materia fecal como una herramienta para revisar la composición bacteriana intestinal, aunque advirtió que los sujetos deberían investigar antes de adoptar recomendaciones.
Ayuno, hidratación y combinaciones de alimentos
El cofundadorafirmó que el estrés, la deshidratación y el consumo excesivo de cafeína pueden afectar la digestión. Bajo esa premisa, aconsejó establecer rutinas y revisar la ingesta de minerales como sodio, magnesio y potasio. Su planteo fue que la hidratación no depende solo de beber líquidos, sino también de contar con esos elementos.
El invitado dijo que practica ayunos de dos o tres días cada dos semanas y que suele dejar de comer los domingos. Brecka explicó que, durante un ayuno, la sensación de hambre puede aparecer en intervalos: “No hay que resistir 15 horas; hay que atravesar 20 minutos cada tres horas”.
Los participantes también cuestionaron ciertas combinaciones de alimentos, como comidas abundantes con proteínas, carbohidratos refinados y postres. Jafarieh se definió como “qualitarian”, un término con el que aludió a priorizar la calidad por encima de una dieta rígida.
Según su rutina personal, combina carnes con vegetales y evita consumir frutas junto con comidas principales. No obstante, estas pautas fueron expuestas como decisiones individuales dentro del diálogo y no como indicaciones médicas.
Cerró la conversación al definir al “humano definitivo” como alguien que vive de acuerdo con su propósito: “Es encarnar un propósito y no dejar que nada se interponga en ese camino”. Para él la meta no se limita a alcanzar un estado físico determinado, sino a orientar las decisiones cotidianas hacia aquello que cada sujeto considera su objetivo.












