El jabón en barra y el líquido son eficaces para el lavado habitual de manos. La diferencia principal está en cómo se conservan y comparten. Una barra puede acumular microorganismos en su superficie, pero eso no implica por sí mismo que los transmita durante el lavado.
Los organismos sanitarios consideran eficaces ambos formatos
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos indican que ambos formatos eliminan gérmenes. Recomiendan usar agua corriente y jabón, sin preferir una presentación para lavado rutinario.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) estadounidense coincide en aconsejar el lavado con agua y jabón común, sin señalar que uno de los formatos tenga una ventaja sanitaria general. Por eso, la elección puede depender de las condiciones de uso, cantidad de personas que comparten el baño y posibilidad de mantener seco el producto.
La información recogida por Martha Stewart, sitio especializado en tareas domesticas, incluye una investigación pequeña de 1984 que analizó jabones en cinco lugares durante una semana.
Entre el 92% y el 96% de las muestras tomadas de las pastillas presentó bacterias detectables, frente al 8% de las muestras de jabón líquido. El dato describe contaminación de la superficie, pero no demuestra que esas bacterias lleguen a las manos ni que causen una enfermedad.
Detectar bacterias no equivale a transmitirlas durante el lavado
La farmacéutica especializada en formulación de productos para la piel Janis Kosma-Covey explicó al medio que la presencia de bacterias sobre una pastilla no supone automáticamente que se transfieran a quien la utiliza. Esa distinción es relevante porque los microorganismos pueden detectarse en un objeto sin que haya una vía comprobada de exposición durante el uso normal.
Otro estudio citado en el informe contaminó de forma deliberada pastillas con cantidades elevadas de Escherichia coli y Pseudomonas aeruginosa.
Después de que 16 participantes se lavaran las manos, los investigadores no detectaron esas bacterias en ellos. El resultado sugiere que la contaminación de una barra y la transmisión efectiva son fenómenos distintos, aunque el trabajo fue limitado y se realizó con un tipo particular de jabón.
Kosma-Covey señaló que el jabón líquido o espumoso puede resultar más práctico en baños con mucho uso, sobre todo si los comparten niños, visitas o personas que tienen dificultades para manipular una barra húmeda. El formato reduce el contacto repetido con una misma superficie, pero la comodidad no reemplaza un procedimiento adecuado.
La humedad acumulada favorece la persistencia de microorganismos
El médico y director médico Steven Goldberg sostuvo que el agua estancada permite que los microorganismos sobrevivan en la superficie. Por eso, una pastilla debe colocarse en una jabonera con ranuras o perforaciones, que permita que el agua escurra y que el aire la seque entre usos.
También conviene mantenerla fuera del chorro continuo de la canilla o la ducha y retirar el agua acumulada en el recipiente. La limpieza periódica de la jabonera evita restos de producto y suciedad. Si la barra tiene suciedad visible, puede enjuagarse antes de volver a dejarla en el soporte.
Para el jabón líquido, los CDC advierten sobre otra práctica: no se debe rellenar un dosificador que todavía conserva producto. Completar envases parcialmente llenos puede favorecer la contaminación bacteriana. La pauta indicada es dejarlo vacío, limpiarlo y secarlo antes de cargarlo otra vez, de acuerdo con las instrucciones del fabricante.
La técnica de lavado tiene más peso que el envase elegido
La higiene de manos depende ante todo de cubrir bien la piel con agua, jabón y fricción. Los CDC recomiendan este procedimiento:
- Mojar las manos con agua limpia y corriente.
- Aplicar jabón y frotar palmas, dorsos, espacios entre los dedos y debajo de las uñas.
- Mantener la fricción durante al menos 20 segundos.
- Enjuagar con agua corriente.
- Secar con una toalla limpia o con aire.
Como referencia de tiempo, el organismo propone cantar dos veces “Feliz cumpleaños”. Las personas que tengan indicaciones específicas para prevenir infecciones por una condición médica deben seguir las recomendaciones de su equipo de salud.
Desde el punto de vista ambiental, las pastillas suelen requerir menos envase y pesan menos para su transporte. El jabón líquido puede reducir residuos si se usan recargas y se conserva el mismo dispensador. En ambos casos, usar solo la cantidad necesaria y evitar el agua excesivamente caliente ayuda a limitar el impacto asociado al lavado de manos.












