Hay registros que exigen paciencia y un profundo respeto por el entorno. Desde hace meses vengo haciendo el seguimiento de una pareja de halcones peregrinos (falco peregrinus) en uno de los puntos más imponentes y aislados de nuestra costa rionegrina: la icónica meseta del Fuerte Argentino.
Finalmente, logramos documentar la intimidad de su nido en la verticalidad de las paredes de la meseta. Las imágenes muestran la recompensa a tanta espera: dos pichones cubiertos de plumón blanco, protegidos en una oquedad bajo la estricta vigilancia de sus padres.
Estamos ante el animal más rápido del planeta. Un cazador formidable diseñado para cortar el aire y alcanzar una velocidad máxima registrada de 389 km/h en sus picadas. Verlos prosperar y reproducirse en este rincón patagónico es un espectáculo único.
Lograr estas capturas en un entorno tan salvaje y expuesto al viento es un verdadero privilegio para quienes amamos la fotografía y el registro aéreo. El seguimiento continuará, cuidando siempre las distancias para asegurar que estos pichones dominen pronto los cielos del golfo












