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    Un viaje entre «El Bien» y «El mal»

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    Un viaje entre «El Bien» y «El mal»

    Es un hecho singular en la cartelera porteña: Verónica Pelaccini ya no hace un unipersonal, hace dos a la vez, y ambos sobre el mismo personaje.

    Primero la conocimos en El Bien, la elogiada primera parte, en la que Pelaccini interpreta a una madre, esposa y agente inmobiliaria que, por resolver una herencia familiar, tiene un affaire amoroso impensado con quién no debería, una aventura demasiado riesgosa y cercana. Con Guadalupe conocimos a una mujer que siente vértigo ante la aventura, pero se sobrepone a todo, un volcán a punto de entrar en erupción.

    El mal sucede unos años después. La protagonista, hastiada de su trabajo, con su hija terminando el secundario y su matrimonio tomado por la rutina, recibe la visita de una vieja amiga que viene a sacarla de la monotonía. Con ella, emprende un viaje para ponerse al día y quizás empezar un proyecto juntas. Pero, esta nueva aventura en un territorio extraño se vuelve rápidamente desafiante, peligrosa y reveladora, al punto que toda su vida puede dar un giro insospechado.

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    Juntas, pero separadas, ambas obras llegan este fin de semana a Plottier. “El bien” ofrecerá su función este viernes, a las 21; mientras que “El mal” lo hará el sábado también a las 21, en El Zaguán” (San Martin 239). Las entradas anticipadas se pueden adquirir por WhatsApp al 299 4600 451. El valor de las entradas por obra es de $40.000 y $60.000 por ambas. Lautaro Vilo , autor y director de esta original propuesta.

    P: ¿Cómo transitó el personaje la contradicción de la angustia?R: Las dos obras de la saga, “El Bien y El Mal”, se basan en un componente fundamental: Guadalupe, el personaje que protagoniza Vero Pelaccini, no es un personaje doliente, no se queja, reacciona a lo que sucede y se sobrepone (o lo intenta al menos) a todo lo que se enfrenta. Va para adelante. En una forma que puede ser equivocada, desopilante, tierna, cautivante. La imagen que su personaje proyecta cuando se tropieza con el amor (en el Bien), o cuando se ve inmersa en una aventura que la excede (en el Mal) es múltiple: graciosa, sorprendente, cercan y también angustiante, pero eso es más algo con lo que lidia el espectador.

    Cuando vemos a un bombero que se mete en el medio del fuego a rescatar a un niño, nosotros tenemos la idea del valor del tipo, de su valentía, pero él está simplemente ocupado en hacer lo que tiene que hacer lo más rápido posible y sacar al niño, no se detiene a pensar en su valor personal. Más bien trata de evitar que le caiga una viga en la cabeza, cosas así. En la actuación pasa lo mismo, el personaje hace lo que tiene que hacer para sobreponerse a una situación que puede verse como angustiante, pero lo hace accionando.

    P: ¿Cómo fue el trabajo de dirección que hiciste con ella?R: En el caso de “El Bien”, el trabajo consistió en descubrir las enormes posibilidades que tenía el unipersonal para ella y ella para el unipersonal. En el caso de “El Mal” fue mucho más simple, porque había un tono ya constituido en el material. El trabajo pasa en este caso en descubrir todas las posibilidades y resonancias que da el recorrido de la aventura que una obra significa. Siempre hay una primera parte que tiene que ver con el aprendizaje y la comprensión del texto, luego desmenuzar todas las acciones que hay en ese recorrido, en las frases y entre las frases, y luego, las posibilidades del juego presente de la actriz en el espacio, con los objetos, desde las posiciones en el espacio escénico, la relación con las butacas, con la mirada del espectador, es un trabajo que tiene un mojón en el estreno y que luego se sigue refinando en cada función.

    P: ¿Cuánto tiempo demando la obra?R: Para escribirlas, “El Bien” llevó un año y “El Mal” llevó un tiempo un poco más largo, porque es una obra que empezó desde el momento en que decidimos que iba a haber una segunda parte de la primera, y como tal era una obra que tenía muchos más condicionamientos. Es mucho más difícil escribir una segunda parte que una primera, hay temas que ya tocaste, giros, y situaciones a las que no podés volver para no repetirte, y ecos que mantener porque si no es segunda parte de nada. De hecho, en un momento iba a abandonar el proyecto de la segunda parte, hasta que apareció una revelación: así como “El Bien” sucede entre la ciudad de Buenos Aires, Balcarce y Necochea; “EL Mal” iba a tener un viaje también, pero a la cordillera neuquina. Ahí aparecieron muchas imágenes atesoradas de toda la vida que destrabaron la escritura.

    P: ¿Cuál es la esencia y el sentido de la obra?R: Es difícil responder a eso siendo el autor. Lo que te puedo decir es lo que intenté ante todo construir obras de teatro entretenidas, emocionales, cómicas y truculentas a la vez, que creo que interpelan sobre todo a la generación que creció con la llegada de la democracia, que transitó el cambio de siglo y que ahora está en la mitad de esta vida, en la que no sabe qué forma tendrá el mundo de acá a 10 años, que contempla la derrota de casi todos los sistemas de creencias que ha tenido, salvo el de la guita y que así y todo, de una manera vital y emocionante, intenta salir adelante y ser feliz.

    P: ¿Cómo vivís como director la tarea, siendo Verónica tu pareja?R: Es distinto, obviamente, trabajar con tu pareja que con otro actor o actriz. A veces es más complicado y muchas veces es mucho más fácil, porque hay sutilezas del otro que uno conoce que son atajos de entendimiento. Verónica es una actriz extraordinaria. y verla trabajar, componer, desmenuzar lo que está haciendo, es cautivante. Eso es lo que lo hace más fácil, si no tuviera esa capacidad, no podríamos haber hecho todo esto.

    P: ¿Cómo trabajas el tema del “riesgo” que vive la actriz?R: No soy muy contemplativo de eso al que llaman el “riesgo” de los actores. Están jugando en escena, eso es ante todo algo placentero. Imaginate que es algo que nos absorbía por completo en la niñez y que gracias a esta profesión tenemos el privilegio de recuperar, pulir, construir un recorrido bello para ese juego.Entonces, ¿de qué riesgo estamos hablando? Cuando Verónica está en el escenario haciendo su trabajo que es excelente y está inspirada, y el público está atento a su actuación y la disfruta, eso es una fiesta, no hay ningún riesgo ahí. No es una competencia el teatro, es una invocación que se hace en conjunto con el público. Creo en eso.

    P: ¿Cómo trabajas el tema de “que parece todo mucho” para esta mujer?R: Desde la acción y el humor. La acentuación del conflicto te da siempre esa posibilidad, darle para adelante cuando tendría que frenar y en todo caso analizar la situación, ir a terapia. De hecho, a lo largo de las dos obras hay un psicoanalista que aparece, con el que ella tiene sesión. Llega a él retomando terapia al comienzo de “El Bien”, producto de su angustia, pero la interrumpe luego de motu proprio para sumergirse en las aventuras en que se sumerge. En ese momento en que algo parece demasiado, ver al personaje redoblar la apuesta es lo mejor que hay.

    “El bien” ofrecerá su función este viernes, a las 21; mientras que “El mal” lo hará el sábado también a las 21, en El Zaguán” (San Martin 239). Las entradas anticipadas se pueden adquirir por WhatsApp al 299 4600 451. El valor de las entradas por obra es de $40.000 y $60.000 por ambas.

    Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.

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