Después de semanas marcadas por reveses internacionales para los sectores de derecha que Javier Milei respalda, como las derrotas electorales en Brasil y en los Estados Unidos, y mientras Patricia Bullrich continúa generando inquietud dentro de La Libertad Avanza por sus gestos de autonomía y sus ambiciones personales, el Presidente se prepara para recibir el domingo a León XIV, en la primera visita de un Papa a la Argentina en 39 años.
El último pontífice que estuvo en el país fue Juan Pablo II, que realizó su segunda visita en abril de 1987. Francisco, nacido en Buenos Aires, nunca regresó a su tierra natal durante su ministerio.
La llegada del Santo Padre tendrá, por lo tanto, una dimensión institucional y simbólica especial, en un momento en que el Gobierno intenta bajar la tensión política interna y recuperar iniciativa antes de que comience el tramo final de las negociaciones legislativas de este año.
La Casa Rosada y el Vaticano llevan meses preparando los detalles de las actividades que encabezará el Sumo Pontífice en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Los equipos nacionales, porteños, bonaerenses y eclesiásticos coordinaron dispositivos de seguridad, traslados, accesos, voluntarios y la participación de autoridades políticas, en una agenda que obligó a articular con dirigentes de distintos partidos y jurisdicciones.
Milei recibirá a León XIV el domingo en Aeroparque y luego mantendrá una reunión privada con él en la Casa Rosada. Más tarde, ambos participarán de un acto en el Palacio Libertad ante representantes de los tres poderes del Estado, gobernadores, legisladores y embajadores.
El lunes, el Presidente asistirá a la misa que el Papa celebrará en el Monumento de los Españoles, en Palermo, que el Vaticano definió como la principal de las tres que realizará durante su estadía en la Argentina.
A ese evento iba a asistir en un principio Mauricio Macri, invitado por su primo y jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, pero finalmente el fundador del PRO optó por no asistir, en una nueva muestra del malestar que tiene desde hace meses con su familiar.
La distancia entre ambos se suma a las internas que atraviesa al partido amarillo. El titular del bloque en Diputados, Cristian Ritondo, también quedó molesto con el ex mandatario después de que lo mencionara como uno de los responsables de llevar adelante las negociaciones con La Libertad Avanza, justo después de sostener que los acuerdos no tenían avances.
Ritondo mantiene un vínculo oscilante con Macri y considera que ese señalamiento lo expuso en un momento sensible para la relación con el oficialismo. El PRO viene reclamando respuestas sobre el Presupuesto 2027, la ley de biocombustibles, las reglas de competencia en la provincia de Buenos Aires y la eventual conformación de alianzas de cara a 2027.
Mientras tanto, la mesa política de La Libertad Avanza tampoco se juntará esta semana por la visita papal. La decisión implica que la cúpula libertaria ya acumulará tres semanas sin encontrarse y que el próximo cónclave podría realizarse recién después de un mes desde la última reunión formal.
La falta de encuentros coincidió con la profundización de los gestos de Bullrich. La senadora publicó su mensaje de “Se vienen cositas…”, difundió un video que fue interpretado como una señal de campaña, reunió a sus dirigentes más cercanos en Palermo y volvió a marcar diferencias respecto de la economía, las elecciones en Brasil y el trato del Presidente a sectores de la prensa.
En ese contexto, comenzó a circular con más fuerza la versión de que, después de la visita de León XIV, el Gobierno podría tomar una decisión definitiva sobre la jefatura del bloque libertario en el Senado. Una de las alternativas que se menciona es apartar a Bullrich de ese lugar, aunque en el círculo íntimo de Milei rechazan que exista una definición tomada.
“Si hacen eso, no sale una sola ley más, nos llevamos a varios senadores, rompemos el bloque en diputados, nos buscamos un partido y ganamos las elecciones. En ese orden”, advirtió a este medio una persona cercana a la ex ministra de Seguridad.
En el entorno de Bullrich confían en que no será apartada del espacio. Consideran que expulsarla sería “hacerle un favor”, porque “no es lo mismo que te vayas vos a que te saquen: quien paga el costo político es diferente”.
Sin embargo, desde el sector más cercano al Presidente niegan que exista un plan para desplazarla y, por el contrario, insisten en que podría ser una eventual compañera de fórmula de Milei en 2027. “Se esfuerzan en hacerlos pelear porque si se presentan juntos ganamos en primera vuelta. Yo elijo creer”, sostuvo un dirigente que habla diariamente con el mandatario.
En esta linea, insinúan que puede “haber gente del nacionalismo de derecha que están tratando de meter cizaña porque se quedaron afuera en 2023“, pero aseguran que ”sí o sí hay muchos llenándole la cabeza a todo el mundo en todos lados”.
“La verdad es que cuando lo ves, es muy claro todo: Javier puede ganar igual yendo solo, pero Patricia no tiene chances. ¿Vos crees que ella va a ser tan tonta de abrirse sabiendo que no va a llegar a nada, cuando de la otra forma pueden hacer el mejor gobierno de la historia y quedar como una reina?”, se preguntaron.
Además, en este sector consideran que, si algo así llegara a ocurrir, “de todas formas puede que no sea algo definitivo tampoco, porque está muy alejado del cierre de listas”.
Los dos sectores dejan advertencias, pero ninguno plantea por ahora una ruptura. En la Casa Rosada afirman que los liberales no son “manada” y que pueden convivir con diferencias. En el bullrichismo aseguran que su objetivo sigue siendo sostener el rumbo general del Gobierno, aunque con observaciones propias y mayor incidencia en las decisiones políticas y económicas.
La visita de León XIV también pondrá de relieve algunas diferencias conceptuales entre el Papa y Milei. Una de las más visibles está vinculada con la inteligencia artificial.
El Presidente es un defensor de la innovación tecnológica y ha sostenido que el Estado no debe regular de manera preventiva el desarrollo de estas herramientas, salvo que exista un daño concreto y verificable.
El Pontífice, en cambio, expuso una mirada diferente en un mensaje reciente. “El futuro de la inteligencia artificial no está predeterminado. Al tratarse de una tecnología desarrollada por seres humanos, su futuro depende de las decisiones que tomemos”, señaló.
León XIV planteó que las decisiones que afecten la vida humana, la libertad y el uso de la fuerza deben mantenerse bajo “un control humano eficaz, informado y responsable”. También pidió avanzar hacia la prohibición de las armas autónomas letales y cuestionó la posibilidad de otorgar derechos o personalidad jurídica a sistemas de inteligencia artificial.
“Las tecnologías inteligentes deben estar orientadas al bien común. Nunca deben convertirse en un fin en sí mismas, ni servir únicamente a los intereses de unos pocos privilegiados”, afirmó el Papa, que reclamó instituciones internacionales con capacidad de establecer reglas, supervisión independiente y mecanismos de responsabilidad.
La postura contrasta con el enfoque de Milei, que considera que la inteligencia artificial puede acelerar el desarrollo, ampliar las oportunidades de crecimiento y resolver problemas de productividad si se evita una regulación que, desde su perspectiva, limite la competencia y la innovación.
Cuando se reunieron por primera vez, el 7 de junio de 2025, mantuvieron una audiencia privada de 45 minutos en la Biblioteca Pontificia. Milei le explicó su programa económico, describió su mirada sobre la situación internacional e invitó formalmente al Papa a visitar la Argentina.
El Vaticano, por su parte, describió ese encuentro como cordial y señaló que se abordaron la evolución socioeconómica, la lucha contra la pobreza, la cohesión social y los conflictos en curso, con especial atención a Ucrania y Gaza.
La conversación tuvo, además, una particularidad: después de 35 minutos, Karina Milei ingresó a la reunión, tras una gestión previa de la Cancillería argentina que fue aceptada por la Santa Sede.
León XIV le confirmó entonces al Presidente que viajaría al país. En aquella oportunidad, Milei le obsequió un poncho de vicuña elaborado por artesanos de Catamarca, mientras que el Papa le entregó un mosaico con la imagen de la Basílica de San Pedro.
Este domingo volverán a encontrarse en un escenario distinto. Milei recibirá a un pontífice que llega con un mensaje centrado en la pobreza, el empleo, las desigualdades globales, la solidaridad y los riesgos de una tecnología sin controles suficientes. El Gobierno espera que la visita tenga un tono institucional, sin referencias directas a la situación política local, en medio de una semana en la que las tensiones internas quedaron temporalmente relegadas por la agenda del Santo Padre.












