La Iglesia católica y el gobierno nacional tiene una relación sinuosa, tensa y marcada por las diferencias. Un vínculo distante, que entró en un impass por la visita del Papa León XIV, pero que, desde que comenzó la gestión libertaria, estuvo marcada por las críticas, los llamados de atención y los mensajes públicos con alto impacto político. Según relatan fuentes eclesiásticas de primera línea, la organización para la llegada del Sumo Pontífice ha encontrado a los representantes de la Iglesia y de la Casa Rosada trabajando en forma armoniosa. Al diseño de esa logística, que tiene como temas centrales la seguridad, el desplazamiento de los fieles y el armado de los eventos, también se sumaron los gobiernos de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
A un mes de la llegada del Papa, la Iglesia suma focos de tensión y frentes de discusión con el Gobierno








