Anthropic, la empresa detrás del sistema de IA Claude, mantuvo durante meses reuniones privadas con pensadores religiosos de distintas confesiones para explorar si sus modelos podían experimentar algo parecido a sentimientos o sufrimiento, mientras el papa León XIV publicaba una encíclica que niega la posibilidad de consciencia artificial y advertía sobre el riesgo de perder la creatividad humana frente a los algoritmos. Así lo reconstruyó una investigación del diario The New York Times, cuyo periodista entrevistó a 20 pensadores religiosos y filosóficos que participaron en esos encuentros, además del propio Christopher Olah, cofundador de Anthropic. Las conversaciones, sostenidas bajo acuerdos de confidencialidad que la compañía levantó recientemente, revelaron que directivos de la empresa hablaban de Claude como si se tratara de un ser con estatus moral propio.
Anthropic explora la ‘salud mental’ de la IA ante las advertencias del Vaticano sobre la creatividad humana








