Claudia Briones, durante la entrega del Konex de Platino en la Facultad de Derecho de la UBA, donde destacó el valor de la educación pública. Foto UNRN.
Claudia Briones recibió el Premio Konex de Platino 2026 en Ciencias Antropológicas, una distinción que reconoce su trayectoria en el estudio de los pueblos originarios y sus derechos. Al agradecer el galardón, la profesora emérita de la Universidad Nacional de Río Negro puso el foco en quienes hicieron posible ese recorrido: la educación pública, los equipos de las universidades nacionales y del Conicet, y las comunidades con las que trabaja desde hace más de cuatro décadas.
La entrega se realizó el 3 de noviembre en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Con este reconocimiento, Briones fue elegida como la personalidad más destacada de la última década en su disciplina, en la edición de los premios dedicada a las Ciencias Sociales y las Humanidades.
En septiembre había recibido el Diploma al Mérito, junto con otras cuatro figuras de las Ciencias Antropológicas. Esa selección la había ubicado entre las candidatas al Platino, que ahora obtuvo.“Es fruto de haber sido formada en la educación pública, de cabo a cabo. Tuve la oportunidad de desenvolverme y desarrollarme trabajando desde y para las universidades nacionales y el CONICET”, expresó durante la premiación.
En su discurso, Briones también reconoció los aprendizajes construidos en más de 40 años de diálogo con el pueblo mapuche-tehuelche. Señaló que sus luchas permiten comprender “lo que no funciona de nuestras convivencias”, mientras que sus experiencias de producción cultural y organización política muestran “cómo moverse sin perder el norte”.
Ese vínculo atraviesa su trabajo científico: sus investigaciones buscan comprender cómo los Estados se relacionan con los pueblos indígenas, qué lugar les asignan y cuáles son los obstáculos para que los derechos reconocidos se cumplan en la vida cotidiana.
Para la antropóloga, el premio también reconoce las condiciones que permiten desarrollar esas investigaciones. Mencionó la necesidad de una educación pública de calidad, de universidades y organismos científicos con financiamiento para acompañar a sus equipos y de una sociedad dispuesta a trabajar con ellos en la resolución de problemas comunes.
Doctora en Antropología por la Universidad de Texas en Austin, Briones desarrolló su carrera en el Conicet hasta alcanzar la categoría de investigadora superior, de la que se encuentra retirada.
En una entrevista con Diario RÍO NEGRO publicada en 2024, había señalado las dificultades para llegar a ese nivel dentro del sistema científico: las posibilidades eran menores para quienes trabajaban en Ciencias Sociales y Humanidades y, a la vez, para las mujeres. En esa conversación también describió la investigación como un aprendizaje permanente, que exige curiosidad y capacidad para convivir con preguntas cuyas respuestas requieren tiempo, trabajo de campo y análisis.
En Bariloche, su trayectoria quedó ligada a la construcción de espacios de formación e investigación de la UNRN. Integró los equipos fundadores de la Licenciatura en Ciencias Antropológicas, la Especialización en Peritajes Antropológicos y el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDyPCa), de doble dependencia entre la universidad y el Conicet. También integra los comités académicos del Doctorado y del Posdoctorado en Ciencias Sociales y Humanidades.
El vicerrector de la Sede Andina, Diego Aguiar, destacó que sus aportes alcanzan tanto a la producción de conocimiento como a la formación de nuevas generaciones. “Claudia Briones contribuyó a comprender las identidades indígenas y las políticas de reconocimiento de derechos, con investigaciones que aportan a los debates sobre territorio e interculturalidad”, sostuvo. Agregó que, en la UNRN, ese compromiso se expresa en la creación de carreras y en la construcción de equipos vinculados con las problemáticas de la Patagonia.
Entre las herramientas conceptuales desarrolladas por Briones se encuentran las “formaciones nacionales de alteridad”, que permiten analizar cómo cada Estado construye una idea de nación y define el lugar de los pueblos indígenas dentro de ella.
Otro de sus aportes es la noción de “topes al reconocimiento”, que pone la mirada en los límites que encuentra el ejercicio efectivo de los derechos indígenas. Es decir, permite estudiar la distancia entre lo que las normas reconocen y lo que las comunidades pueden ejercer.
Su trabajo articula esas preguntas con las experiencias y demandas de los pueblos originarios, especialmente del pueblo mapuche-tehuelche. Ese intercambio, junto con la formación de estudiantes y la construcción de instituciones científicas en la Patagonia, forma parte de la trayectoria que reconoció el Konex de Platino.
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












