Los investigadores de la Universidad de Columbia describieron el circuito cerebral con el que el pez nariz de elefante elimina la interferencia de sus propios pulsos eléctricos para localizar presas enterradas en ríos africanos de aguas turbias. El análisis combinó registros de peces vivos, un modelo computacional y un mapa de conexiones neuronales, de acuerdo con el estudio publicado en Nature y divulgado por Earth.com. El animal detecta los débiles campos eléctricos que producen las larvas de insectos bajo el sedimento mediante sensores en su piel. Sin embargo, varias veces por segundo emite una descarga eléctrica propia, cuya respuesta en esos mismos receptores es mucho más intensa que la señal procedente de una presa. Cada descarga dura menos de medio milisegundo y puede ocultar la información que el animal necesita. El problema se parece a tratar de escuchar un sonido débil mientras se hace mucho ruido.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








