Antes de convertirse en uno de los empresarios más importantes del sector automotor argentino, Manuel Antelo recorría Europa con una guitarra, cantaba en bares y buscaba su propio camino lejos de los negocios familiares. Aquella etapa bohemia terminó siendo el punto de partida de una trayectoria que lo llevaría a comprar Renault Argentina, construir compañías internacionales y desarrollar negocios en distintos países.
En una entrevista con Eleonora Cole para La Raíz, el ciclo de entrevistas de Aura, Antelo repasó las decisiones que marcaron su vida, las oportunidades que encontró durante las crisis económicas y las razones que lo impulsaron a volver a invertir en la Argentina.
De músico en París a convertirse en uno de los principales empresarios automotores
Nacido en Rosario, Antelo creció entre dos influencias muy diferentes: su abuelo materno, un reconocido empresario autopartista, y su madre, de espíritu bohemio y vinculada con la música.
A los 19 años viajó a París para estudiar Economía en La Sorbona, pero abandonó la carrera para dedicarse a cantar. Durante varios años recorrió Europa y Estados Unidos, muchas veces vestido de gaucho y acompañado por su guitarra.
A los 26 años regresó a Rosario, comenzó a estudiar Contador Público y se incorporó a la empresa familiar de autopartes.
“Hay un momento de la vida que hay que hacer un esfuerzo descomunal… desde esos 26 años hasta casi 39 me maté trabajando”, recordó.
Durante la crisis económica de fines de los años 80, identificó una oportunidad en las compañías extranjeras que buscaban abandonar el país. Comenzó a adquirir fábricas de componentes automotores y terminó convirtiéndose en uno de los principales fabricantes de autopartes de la Argentina.
“Solamente en el diccionario la palabra ‘éxito’ está antes de ‘trabajo’; en la vida real tenés que trabajar”, resumió.
La compra de Renault y una revancha personal en París
Uno de los grandes hitos de su trayectoria llegó en 1992, cuando participó del proceso de venta de Renault Argentina, que pertenecía al Estado francés.
Aunque inicialmente no figuraba entre los grupos económicos seleccionados, consiguió incorporarse a la negociación y concretar la operación.
“Una cosa es ser autopartista y otra era ser fabricante de autos y comprar una de las compañías más grandes de Argentina al Estado francés”, explicó.
Después de firmar la compra, los ejecutivos franceses organizaron una celebración exclusiva en el emblemático Pub Renault, ubicado sobre los Campos Elíseos.
“Pensar que hace 20 años yo no podía tomarme un café acá porque no me alcanzaba la plata, y ahora el Pub Renault está cerrado exclusivamente para mí”, recordó.
Aquella experiencia lo inspiró a desarrollar años después el conocido Museo Renault en Buenos Aires.
La crisis de 2001 y el regreso a la Argentina con nuevos negocios
La crisis económica de 2001 representó otro punto de inflexión. Antelo tenía previsto expandir Car One por distintas provincias, pero la situación del país modificó sus planes.
“Fui con la idea de hacer Car One por todo el país, pero vino la crisis del 2001 y puse todo en un freezer: dije ‘no hago más nada en Argentina, me voy de este país’”, relató.
En 2003 se instaló en Madrid y comenzó una nueva etapa empresarial en Europa. Allí adquirió CAT, una importante compañía de logística automotriz, y posteriormente sumó una división francesa de transporte ferroviario de vehículos, consolidando uno de los mayores grupos europeos del sector.
Años más tarde se radicó en Uruguay, donde amplió sus negocios y comenzó a diversificarse hacia el comercio minorista, incorporando marcas internacionales como Decathlon, Kiabi, Jysk y Kiko Milano.
“Durante muchos años estuve muy focalizado y siempre dije ‘zapatero a tus zapatos’… y en los últimos años me metí en mil cosas totalmente diferentes”, reconoció.
Su regreso a las inversiones en la Argentina está acompañado por nuevos proyectos comerciales y generación de empleo.
“Hace un año atrás teníamos cero empleados en retail en Argentina y hoy tenemos 500; al final del tercer año vamos a tener 2.000”, señaló.
Su visión sobre la economía argentina y el futuro de los autos eléctricos
Durante la conversación, Antelo también compartió su mirada sobre el desarrollo económico del país y cuestionó los modelos empresariales que dependen de la protección estatal.
“El empresario en Argentina ha sido prebendario… cazaban en el zoológico porque no competían con nadie y tenían cautivo al consumidor”, afirmó.
En ese sentido, defendió la apertura económica como una herramienta para mejorar la competitividad y sostuvo que “la única manera de que las industrias sean eficientes es que la economía esté abierta”.
También expresó su optimismo sobre el potencial argentino y destacó la importancia de la estabilidad económica, el respeto por la propiedad privada y el equilibrio fiscal.
En el terreno automotor, anticipó una transformación impulsada por los vehículos eléctricos y el avance de las marcas chinas.
“El auto eléctrico llegó para quedarse: es imbatible por el andar, la tecnología y el costo de carga”, aseguró.
Más allá de los negocios, Antelo destacó la importancia de construir buenos equipos y saber delegar.
“Mi mayor habilidad no es gerenciar ni llevar el detalle, sino la visión de hacia dónde tenemos que ir; por eso aprendí a delegar en un equipo top”, explicó.
Desde sus años como músico en París hasta sus inversiones internacionales, su recorrido refleja una vida marcada por el esfuerzo, la intuición y la capacidad de reinventarse.
“Cuando uno hace un gran esfuerzo por algo, todas las fuerzas del universo conspiran para que lo logres”, concluyó.
La entrevista completa de Manuel Antelo con Eleonora Cole en La Raíz se puede ver en el canal de YouTube de Aura.












