La caída del presidente paraguayo es el tercer golpe en diez días para la red de aliados que Javier Milei construyó junto a Donald Trump. Primero fue la derrota de Flávio Bolsonaro frente a Lula da Silva el 25 de octubre y luego vino el resultado de las elecciones de medio término del martes, en las que los republicanos perdieron las dos cámaras del Congreso. Los crujidos del entramado ultra que tomó a varios de sus protagonistas en la 30ª Cumbre Iberoamericana en Madrid.
”Santiago Peña renunció a la presidencia de Paraguay con un video en redes sociales, minutos antes de que Diputados aprobara por 78 votos a cero su juicio político, en medio del colapso de Ueno bank, la entidad que dejó a casi tres millones de clientes (más de la mitad de la población paraguaya) sin acceso a sus ahorros.
El golpe final se lo dio su propio partido, cuando Horacio Cartes, el expresidente que lo llevó al poder en 2023, anunció que acompañaría la acusación para “reencauzar la institucionalidad de la República”, y el gobierno quedó en manos del vicepresidente Pedro Alliana, con quien quedan abiertos la hidrovía, los puentes binacionales y las cuentas de Yacyretá.
“Ya era absolutamente imposible que Peña se mantuviera en el cargo por el enorme sentimiento de indignación y de rabia que llevó a la población a salir a la calle”, explicó a PERFIL Alfredo Boccia, analista político e historiador de la Universidad Nacional de Asunción.
La caída es el tercer golpe en diez días para la red de aliados que Javier Milei construyó junto a Donald Trump, después de la derrota de Flávio Bolsonaro frente a Lula da Silva el 25 de octubre y de las elecciones de medio término del martes, en las que los republicanos perdieron las dos cámaras del Congreso. Hasta el cierre de esta edición, el Presidente, que se encontraba en la Cumbre Iberoamericana en Madrid, no había hecho comentarios, y Cancillería optó por el silencio ante la consulta de PERFIL.
La relación entre ambos se construyó desde 2023, cuando Peña fue el primer jefe de Estado latinoamericano en visitar a Milei en la Casa Rosada. Desde entonces, Asunción se convirtió en el refugio del libertario cuando más necesitaba una foto: viajó en abril de 2025 en lugar de ir a la cumbre de la CELAC, donde evitó cruzarse con Lula en medio del garrote arancelario del Liberation Day.
Cinco meses después, tras la derrota en la provincia de Buenos Aires en las legislativas, Milei volvió a cruzarse con Peña en el marco de su viaje a la primera cumbre de la Conferencia de Acción Conservadora (CPAC) paraguaya, que según reconstruyó PERFIL funciona como filial de la argentina e incluso comparte su CEO, y regresó en enero de 2026 para la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea.
“Paraguay es un ejemplo de lo que hay que hacer en materia económica”, dijo Milei en aquel cónclave conservador, en referencia a un modelo que hoy está en cuestión, porque para Boccia “se ha derrumbado aquello de lo que más se enorgullecían, que era la estabilidad financiera”, en la peor crisis bancaria del país desde 1995.
El recorrido de esa red tiene una foto de origen en Mar-a-Lago, la residencia de Trump. Según reveló el diario paraguayo ABC Color, el banco Ueno figuró como uno de los seis patrocinadores “diamante” de la gala que la plataforma Latino Wall Street organizó el 10 de febrero en el club, la misma noche en que Federico Sturzenegger asistió en representación de Milei y Fernando Cerimedo, estratega digital de la campaña libertaria, fue distinguido como “consultor del año”.
Un mes después, Milei y Peña posaron junto a Trump, Nayib Bukele, Daniel Noboa y José Antonio Kast en el lanzamiento del Escudo de las Américas en el Doral de Miami, la coalición contra el narcotráfico que volvió a reunirse en septiembre en Nueva York, en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional estadounidense.
En octubre Latino Wall Street reunió en Washington a Milei con el exiliado Eduardo Bolsonaro en una gala donde el Presidente prometió “sacar a patadas al comunista dictador de Brasil”, y días después el subsecretario de Estado Christopher Landau recorrió Asunción y Buenos Aires con una agenda de narcotráfico, seguridad e inversiones, dos escalas de una misma estrategia de Washington para el Cono Sur.
Más allá de la vidriera regional, ueno estaba metido en el corazón del poder paraguayo, y su ascenso se explica, según Boccia, por “los favores que recibió del gobierno de Peña”, que fue accionista de Ueno Holding, la sociedad que compartía con el Grupo Vázquez, hasta 2025, y durante cuyo mandato el banco se convirtió en el segundo con más fondos públicos del país, con cerca de 380 millones de dólares de la caja de jubilaciones hoy atrapados en la liquidación, aunque el expresidente sostiene que esa sociedad nunca tuvo acciones en el banco.
La caída del banco y la renuncia de Peña coincidió con la reaparición de Flávio Bolsonaro como orador de la gala anual de la CPAC, otra vez en Mar-a-Lago. Mientras el chileno José Antonio Kast tomó distancia desde Madrid, el gobierno argentino permanece en silencio en relación a la estafa que eyectó a su principal aliado sudamericano del poder.
Boccia, sin embargo, descarta un giro en Asunción tras la salida de Peña, porque “esta crisis no tiene nada que ver con la cuestión ideológica”, y anticipa que el próximo gobierno “seguirá siendo cercano a Milei”, aunque “menos fanático” que un Peña que construyó una política exterior “absolutamente obsecuente al trumpismo”.
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