Más allá de los argumentos de cada una de las partes, el conflicto entre el gobierno porteño y los Metrodelegados se convirtió en el escenario de una tormenta perfecta. Y la solución se dificulta porque todos tienen para ganar y perder mucho más que lo que se ve sobre la superficie. En la administración de Jorge Macri están dispuestos a ir a fondo contra las “medidas salvajes” del sindicato que lidera Néstor Segovia, decisión que le pone fin a la actitud tolerante y negociadora que mantuvo la gestión de Horacio Rodríguez Larreta hacia el gremialismo.
El conflicto de los Metrodelegados: una tormenta perfecta que refleja las necesidades electorales








